Contagio en Europa
Las violentas protestas de los griegos contra la Unión Europea y contra el gobierno de Papandreous, por las dramáticas medidas económicas que la UE exige antes de entregar los billones necesarios para prorrogar la deuda externa de Grecia y evitar así que se declare en bancarrota, amenazan con convertirse en contagiosas.
Portugueses, irlandeses y españoles, quienes atraviesan crisis en condiciones similares, observan atentos los acontecimientos en Grecia y, no sería raro, los copiaran. Esto tiene muy nerviosos a los mercados del mundo, que ven la estabilidad del euro amenazada.
Los ciudadanos de estas naciones están atemorizados con el desempleo y la inflación causados por la crisis económica. En los dos últimos años han visto cómo el confort y bonanza adquirida desde su inclusión en la UE se han evaporado.
Los griegos se han volcado a las calles. En todo el territorio se dan furiosas manifestaciones en contra de las medidas de austeridad. Las consignas generalizadas que se oyen en estas manifestaciones y huelgas son: "no aceptamos la imposición europea" y un iracundo grito de "ladrones".
El pueblo considera que fueron engañados por su gobierno y por los bancos europeos y que el dinero de los créditos europeos fue despilfarrado, en gran parte por la corrupción de los políticos. Muchos consideran que, debido a las medidas, ya están arruinados y que de continuar con el euro, su futuro está empeñado.
Desde que la crisis económica de Grecia se destapó hace un par de años, los sueldos y las pensiones fueron reducidos, miles de empleos se perdieron y los impuestos fueron aumentados. Sin embargo, nada hasta ahora dio resultado para solucionar la crisis.
Las nuevas medidas de austeridad incluyen un mayor aumento de los impuestos de casi todos los ciudadanos, inclusive los que ganan salario mínimo, otra reducción a los salarios y pensiones, y la nacionalización de las empresas públicas que llevaría a la supresión de la enorme e ineficiente burocracia.
Portugal e Irlanda se encuentran en condiciones muy parecidas y, más o menos, lo mismo ocurre en España. En estos países los años de las vacas gordas que caracterizaron el comienzo de la Unión Europea han terminado. Por eso se teme que la enfurecida respuesta del pueblo griego sea tomada como ejemplo por los otros países en crisis. Ya se han visto en ellos manifestaciones contra el euro y lo que se podría llamar "la dictadura" de los poderosos en la Unión Europea.
En un año de revueltas y protestas contra gobiernos considerados ineficientes, nada de raro tiene que estos europeos también quieran castigar a sus gobiernos por lo que ellos consideran su total ineptitud en el manejo de la crisis.
¿Qué hará Grecia ante un movimiento de desobediencia civil o una revuelta frontal? ¿Es la represión violenta una opción, o tendrá que ceder y retirarse del euro? ¿Son estos los dolores de crecimiento de una bella idea, como lo es la Unión Europea? ¿O, es este el principio de su fin?