Copenhague es apenas el comienzo
En Copenhague, gracias al duro trabajo de líderes regionales como Colombia, logramos asegurar un paso significativo y sin precedentes contra la amenaza del cambio climático, avanzando en acciones por parte de las principales economías para mitigar el calentamiento global. El cuidado del planeta es un compromiso de largo plazo.
En este Día de la Tierra, 22 de abril, celebramos los avances que hemos tenido durante este último año para proteger nuestro planeta. En abril del 2009, durante la Cumbre de las Américas, y con el propósito de fomentar la cooperación en energía limpia en todo el Hemisferio Occidental, el Presidente Obama lanzó la Alianza de las Américas para la Energía y el Clima.
Colombia y otros miembros de la OEA respondieron asumiendo un papel de liderazgo en la promoción de iniciativas regionales encaminadas a disminuir las emisiones de CO2. Ya para finales del año pasado, las principales economías se reunieron en Copenhague para asumir su responsabilidad y actuar frente a la amenaza del cambio climático.
En Copenhague, gracias al duro trabajo de líderes regionales como Colombia, logramos asegurar un paso significativo y sin precedentes contra la amenaza del cambio climático, avanzando en acciones por parte de las principales economías para mitigar el cambio climático; actuar con transparencia para poder ver la realización de esas acciones y ofrecer ayuda financiera y tecnológica para apoyar las naciones más pobres y vulnerables.
Los Estados Unidos están trabajando más que nunca en disminuir las emisiones de CO2, estableciendo políticas internas para incentivar la energía limpia y seguridad y comprometiéndose vigorosamente en las negociaciones de cambio climático. El Presidente Obama ha dicho que "el reto del cambio climático es uno que ignoramos a nuestro propio riesgo? Y a menos que nos libremos de una dependencia de estos combustibles fósiles y tracemos un nuevo curso sobre energía en este país, estamos condenando las generaciones futuras a una catástrofe global".
El Presidente Obama propuso en Copenhague reducir las emisiones en un 17% por debajo de los niveles de 2005 antes del año 2020. Además de esta meta, EE. UU. se unirá a un esfuerzo global de movilizar financiación significativa para ayudar en la adaptación de los países al cambio climático. Dichos fondos servirán para financiar la prevención de la deforestación y otros daños a ecosistemas en países con bosques tropicales y páramos, como Colombia. Estamos trabajando con el gobierno colombiano para desarrollar programas que disminuyan las amenazas a la biodiversidad y el impacto del cambio climático.
Sabemos que los logros de Copenhague son tan sólo el principio. La próxima ronda de conversaciones sobre cambio climático se llevará a cabo este año en México. Como preparación para esas importantes conversaciones, colaboraremos con Colombia y otros países para estar seguros de que continuaremos avanzando. Debemos seguir fortaleciendo la Alianza de las Américas para la Energía y el Clima y las coaliciones que faciliten el desarrollo de energías limpias y promuevan la seguridad energética en la región. Seguimos progresando con Colombia en iniciativas de energía limpia, especialmente en el campo de los biocombustibles donde Colombia es líder en la región. El compromiso de EE. UU. con el ambiente también se extiende a nuestros lugares de trabajo. En abril pasado, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció la iniciativa de Diplomacia Verde para hacer ambientalmente sostenibles las instalaciones del Departamento de Estado.
Las Embajadas de EE. UU., incluyendo la mía, han decidido asumir el reto. Me complace anunciar que la Embajada en Bogotá es ahora "verde". Desde enero de 2009 hasta enero pasado, logramos disminuir el consumo de energía en un sorprendente 9%. Esto lo logramos realizando cambios sencillos, tales como instalando bombillos ahorradores de energía, apagando los computadores durante la noche y ajustando el sistema de aire acondicionado.
El cuidado de nuestro planeta es un compromiso de largo plazo. Es un desafío global que requiere solución global, pero se hace persona por persona a nivel local. Feliz Día de la Tierra.