Cosas de Gardel
Parece que los ídolos no mueren, como los demás mortales. Aunque pasa el tiempo, ni su alma ni sus cenizas logran el anhelado descanso eterno. Eso es lo que ha sucedido con las cenizas de Carlos Gardel. A pesar de que han transcurrido 75 años después del accidente en el que perdió su vida en Medellín, en junio de este año, intentaron forzar por segunda vez la entrada al panteón del cementerio de La Chacarita donde reposan sus restos. Y esta semana, se reveló el hallazgo de un baúl con fotos desconocidas suyas, recortes de prensa y documentos contables, lo mismo que cartas de su puño y letra dirigidas a su madre y a varios amigos en sus últimos años.
La noticia fue divulgada por el presidente del Centro de Estudios Gardelianos, Enrique Espina Rawson, quien anunció la publicación de un libro con una selección de esos documentos, entre ellos unas 160 cartas que Gardel envió a su madre Berta Gardés, al cantante José Razzano, y a su apoderado Armando Defino, entre 1932 y 1935. El libro, con el título de " Archivo Gardel ", aparecerá el 11 de diciembre en la celebración de los 175 años del nacimiento del cantante,
El baúl, lo mismo que algunos muebles y joyas que pertenecieron a Gardel, fue encontrado debajo de unas lonas en el sótano de una casa situada en Río Ceballos, en la provincia de Córdoba, propiedad de la familia Fortuni De Cortada. La historia del hallazgo es sorprendente: cuando murió Gardel, Armando Defino, quien era su albacea, viajó a Colombia a recuperar los restos del cantante y su equipaje. Los trámites legales fueron dispendiosos ya que Gardel llevaba un documento de identidad que lo acreditaba como ciudadano uruguayo. Después de que Defino logró la repatriación del cadáver, este fue llevado en mulas y trenes desde Medellín hasta el puerto de Buenaventura y luego en barco hasta Nueva York y Buenos Aires, donde fue enterrado en medio de un desfile multitudinario. Defino también llevó las maletas recuperadas después del accidente y los objetos personales que Gardel tenía en su casa en Nueva York.
De regreso en Buenos Aires, le entregó todo a Berta Gardés, madre de Carlos Gardel, quien a su vez cuando murió le dejó todo a Defino. Este guardó los documentos durante muchos años. Después de su muerte, quedaron en poder de Adela Blasco, quien las entregó a Nuria de Fortuni, que era una gran coleccionista. Cuando ella también murió, su casa fue vendida. Sus sobrinas encontraron en el sótano un baúl viejo con un rótulo que decía "Cosas de Carlos Gardel". Una de ellas decidió donarlas al Centro de Estudios Gardelianos (CEG).
"En estas cartas quedan en claro las razones de la separación de Gardel y Razzano, así como por qué Defino se convirtió, en 1933, en apoderado y mánager de Gardel", dijo Espina Rawson. De acuerdo con los documentos contables, Gardel tenía una fortuna por cobrar a la Paramount Pictures por los ingresos de sus películas que la empresa nunca pagó ni a él ni a su madre. En el baúl había una foto de Gardel cuando tenía entre dos y tres años y el cabello hasta los hombros. También, afiches de sus presentaciones, contratos originales con la Paramount y la RCA-Victor, copias de los giros de dinero que enviaba desde Estados Unidos a Buenos Aires, recortes de prensa con avisos de sus exequias en Medellín, cartas de sus amigos y hasta telegramas de la actriz Mona Maris, su compañera de rodaje de "Cuesta abajo", con quien se dice que tuvo un romance.
El autor cuenta en su libro que cuando se difundió por la radio la noticia de la muerte de Gardel, ese 24 de junio de 1935, Buenos Aires se paralizó. Las orquestas que tocaban en los cafés suspendieron bruscamente su música, los cantantes y los bandoneonistas bajaron del escenario y salieron a las calles, y poco a poco comenzaron a cerrar todos los negocios y las oficinas públicas, en forma espontánea. "Esa noche no hubo bailes, ni restaurantes, ni bares, ni cines, ni teatros, ni nada. Se apagaron las luces de todas las marquesinas. El centro era una boca de lobo. No existieron órdenes ni consignas para que la ciudad entera se sumiera en ese silencio insoportable, nunca visto? La gente salía a la calle y se miraba, ¿me entiende?... Se miraban? gente que no se conocía? se miraban a los ojos sin decir nada?".