Crecen las salas de cine, no la oferta
En la ciudad hay 94 salas de cine, pero muy pocas películas. Este viernes apenas se estrenaron tres.
Nuevas salas, un público en aumento y la promesa de que la ciudad se convierta en un importante centro de producción son elementos que hacen parte del panorama del cine en Medellín.
La apertura de siete nuevas salas en el centro comercial Florida, contiguo al cerro El Volador, da cuenta de una demanda en ascenso. Así lo ha evidenciado Tomás Felipe Calderón, administrador del complejo de Royal Films en Premium Plaza.
"Nuestro crecimiento ha sido del 50 por ciento de espectadores y este año podríamos recibir hasta 800.000 personas", añade.
La tendencia no solo es local. De acuerdo con Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia, las grandes cadenas de exhibición están abriendo salas por doquier, principalmente en las ciudades intermedias.
A una especie de monopolio que tenía Cine Colombia hasta poco más de una década, se han sumado grandes y poderosos exhibidores. Primero lo hizo Cinemark, luego Procinal y, más recientemente, el grupo mexicano Cinépolis.
Solo 45 municipios de los más de mil que tiene el país tienen pantallas de cine, una cifra que hace del mercado colombiano una verdadera joya en bruto.
Así las cosas, todo parece indicar que la invención del 3D y la explosión de blockbusters hechos específicamente para este formato llevará el séptimo arte, por lo menos en su arista más comercial, hasta los lugares del país donde jamás rodó una cinta de 35 milímetros.
Mucho espectador
En Medellín hay una pantalla por cada 62.000 personas, cuando en lugares como Estados Unidos es de una por cada 10.000, hace prever que la industria de exhibición seguirá creciendo.
El cuento es: ¿para ofrecer qué? De las 94 salas que hay en la ciudad repartidas en 18 teatros, solo 6 de ellas proyectan el llamado cine alternativo.
Con la apertura de las siete de Florida se superará el centenar. Y apenas hay 12 películas en cartelera.
Es mucha sala para poco cine. Para la muestra un botón: En el camino, la más reciente película de Walter Salles (Estación Central, Diarios de motocicleta) apenas se puede ver en una sala de la ciudad.
Y memorias de mis putas tristes, la cinta basada en la novela de García Márquez, que precisamente por eso podría ser de interés para los colombianos, apenas está en un par de teatros.
Los grandes taquillazos de Hollywood copan la cartelera a tal punto que no pocas veces un solo filme como El hombre de acero o Rápidos y furiosos acapara hasta el 80 por ciento de las salas.
En todo caso la apuesta está puesta en la taquilla. "Colombia es una plaza excelente, es la entrada del cine a Latinoamérica, es un mercado que en crecimiento", afirma Calderón. "Pienso que estamos en un punto de la economía donde el cine se está desarrollando de una forma muy dinámica".
La buena noticia, sin embargo, es que la taquilla es la razón principal para que los productores nacionales estén, por fin, consolidando una industria.
"La mayoría de los recaudos para ese fondo vienen de la exhibición de las películas internacionales", aclara Claudia Triana.
"Entramos en una etapa en donde el hecho de que la película sea nacional empieza a ser menos relevante. Con la cantidad de estrenos que tenemos ahora, las películas compiten en franca lid con toda la cartelera", le dijo recientemente a este diario Adelfa Martínez, directora de cinematografía del Ministerio de Cultura.
En 2012, por ejemplo se estrenaron 23 películas colombianas, el diez por ciento del total de cintas que entraron a cartelera, una cifra récord que permite hablar de una industria.
Finalmente, la nueva ley de cine, sancionada el año pasado por el ejecutivo, pone la industria nacional en un contexto nuevo.