Histórico

Cruce y muro, riesgos en la Jorge Robledo

LA COMUNIDAD EDUCATIVA de esta institución del barrio Robledo está inquieta por el peligro que corren niños y jóvenes al cruzar la transitada calle 65, que va hacia San Cristóbal; y por un muro que se fue deteriorando por las lluvias.

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29 de agosto de 2011

Meterse "a las malas", correr, silbar y poner la palma de la mano en señal de pare son algunas de las estrategias de los estudiantes para cruzar la calle 65, una vía por la que transitan los carros hacia o desde San Cristóbal.

Cuatro jóvenes y una profesora atropellados en los últimos meses, le dan razones a la comunidad educativa de la Institución Jorge Robledo para sentirse en riesgo.

Camilo Uribe, Rodrigo Zapata y otros de décimo cuentan que aunque en el piso hay una señal de zona escolar, muchos conductores no respetan esa norma y bajan a mucha velocidad.

La profesora Ana Cecilia Hincapié fue arrollada por una motocicleta. "Vi que por abajo me daba tiempo de cruzar y arriba el bus me paró para montarme. Pero una moto apareció y ya no volví a saber de mí".

Sufrió un golpe en la cabeza que la incapacitó varios días. "Quizá podrían poner un resalto o algo que frene un poco la velocidad de los que descienden. Ahora miro para todos los lados con temor de pasar, queda uno nervioso".

El coordinador de la mañana, James Prado, relata que llevan dos años tocando puertas para solucionar esta problemática. La última víctima de atropellamiento fue un niño de cuarto de primaria. Los momentos más críticos del día se presentan a las 6:30 a.m., el mediodía y las 5:30 p.m., cuando hay movimientos de salida y de ingreso de la población escolar, que asciende a los 1.000.

También han planteado la necesidad de reductores de velocidad y de la presencia de agentes de tránsito que, por lo menos, "capaciten y doten a algunos estudiantes que puedan organizar el tráfico en las horas pico y facilitar el cruce".

Es normal, además, que por esa calle bajen acelerados los carros del Inpec y policiales, desde la cárcel El Pedregal, de San Cristóbal. "Tenemos que hacer algo efectivo y rápido antes de que ocurra una tragedia mayor", afirma el docente, Santiago Restrepo.

El coordinador, John Jairo Orrego, menciona otra solución que se ha analizado: un ingreso diferente para el plantel, por la parte de atrás, cerca de una urbanización o de un parqueadero. Explica que habría que habilitar una vía.

"Es muy impactante ver a un alumno herido en la calle. Es lo que queremos evitar".

Otra amenaza: el muro
Con el fuerte invierno, uno de los muros interiores de la Institución Jorge Robledo, de unos 60 metros de extensión, cedió y se agrietó. La estructura se observa inclinada y "pareciera que se va a venir encima", cuenta Orrego.

A los estudiantes les recomiendan no pasar cerca de él y ellos cumplen, pues "lo vemos en muy mal estado y nos da mucho miedo", afirman Tatiana Restrepo y Geraldine Borja, del grado séptimo.

Las directivas del colegio, ubicado en la calle 65 con la carrera 87, a poca distancia del parque de Robledo, autorizaron, por lo pronto, bajarle la altura para aliviar el peso.

Felipe Gil, secretario de Educación de Medellín, informó que esta obra ya está en el proceso contractual, sin embargo, están revisando si se hace por metodología de adjudicación normal para iniciar trabajos máximo en dos semanas o declarar la urgencia manifiesta para que se haga de forma inmediata. "Si está muy crítico estarán los elementos para la urgencia".

La comunidad educativa, asegura Gil, debe tener la tranquilidad de que el muro recibirá la intervención que se requiera.