Cuadro a cuadro animan sin perder detalle
ESTE GRUPO DE animadores ha aprendido a trabajar a gran escala, como les demanda Pipeline Studios, de Canadá. Revelan los secretos de una industria naciente en el país.
Su estilo es "cuadro a cuadro". Y así, el ojo se desarrolla para alcanzar mayor precisión. Julián Baquero lo hace a diario al supervisar la calidad de la serie Handy Manny , que se emite para América Latina, en el canal Disney Junior.
Es el señor de los detalles, nada se le escapa a este animador de Montería, que se formó en una escuela en Sao Paulo, Brasil, y que hoy trabaja desde Medellín para Pipeline Studios, en Canadá.
Allí, comparte su afición y oficio con un grupo de 18 personas. "Es como ir a clase todos los días, siempre se aprende algo nuevo", dice Esteban Ramírez, quien está en contacto directo con profesionales canadienses, a propósito de su rol como animador líder de la serie The adventures of Chuck and Friends.
Esto sucede entre una rigurosa metodología de trabajo, con fechas de entrega, plazos estimados y metas concretas. Ellos han aprendido a trabajar en un entorno de producción a gran escala.
Un animador profesional debe estar en capacidad de producir más de 40 segundos de animación de excelente calidad por semana.
Con un reto adicional: "lograr que estos personajes que están en pantalla cobren vida y sean convincentes para que cuenten una historia", explica Esteban.
Preguntarse es básico
En el proceso creativo de un artista y animador por oficio, caben muchas preguntas sobre cómo se siente un personaje, o si una pose refleja una idea.
Se caracterizan por ser buenos observadores, de la gente y de sus movimientos, y conocen muy bien cómo y por qué pasan las cosas.
"Hay que ser un buen actor, pero en vez de usar nuestro cuerpo y gestos para comunicar algo, lo hacemos a través de los personajes que animamos", añade.
Cree que un buen profesional en este campo no se improvisa, y es una sumatoria de muchas profesiones: ilustrador, diseñador gráfico actor, y a ello se suma, conocer los fundamentos básicos de la animación.
Son minuciosos y se han formado para ello. Entre sus formas de trabajo, está el ser organizados y responsables. Hay que cumplir plazos, a veces perentorios "y estas escenas que hacemos son como hijos que hay que llevar hasta que vean las luz ante el público", dice Esteban.
Además, si algo tienen claro, es que este negocio no es de "estrellas individuales", como explica César Cárdenas, animador líder. Al contrario, hay que engranar en un equipo donde lo que se hace debe quedar perfecto para el siguiente eslabón.
"Un artista colombiano no tiene la oportunidad de trabajar así, de forma permanente , porque no hay una industria de animación en el país", agrega.
Saben que son afortunados y trabajan con tesón. Ellos tienen el ritmo adentro, cuadro a cuadro.