Histórico

CUIDADO DICE ALGO QUE LO MATAN

08 de mayo de 2014

¿Qué nos sucede? El caso del joven asesinado en confuso lío por defender la vida de un perro es el último episodio.

Ya no se puede decir nada, hacerle una sugerencia a alguien. Es increíble. Hay que marchar por la vida sin mirar para los lados y si se mira, volver la vista de inmediato.

Una palabra soez, de pronto un puñetazo, pero tal vez un arma, de cualquier clase, están esperándonos.

Así vivimos hoy. Es más que intolerancia, es pérdida del sentido de vivir en comunidad, del sentido de no perjudicar a los demás y no perjudicarme yo. Irracionalidad, violencia extrema.

He tenido dos experiencias. Alguien de edad iba en su auto lujoso por Sabaneta, tirando por la ventanilla los volantes que le entregaban personas que ganan su sustento en esa tarea.

Al acercar el auto y decirle que eso no se hacía, la sarta de palabras soeces no se hizo esperar, como tampoco los ademanes de chocar el auto.

Otro domingo en plena ciclovía le dije a un señor que iba con un perro que defecó en la mitad de la calle que usara la bolsa. Qué cantidad de improperios lanzó y siguió dejando el recuerdo.

No podemos decir nada. Menos hacer. Y si se denuncian los casos más graves la burla es de la autoridad, que "está para otras cosas".

Si se le dice al vecino, es ganar un enemigo toda la vida, alguien que estará buscando su desquite(?). Si es a un extraño hay que esperar lo peor.

Sí, debemos tolerar todo lo que esté mal. Hace carrera. No se meta en problemas, dicen unos. No busque donde nada se le ha perdido dicen los demás. Es absurdo, pero es la realidad.

¿Quién no tiene ejemplos? Dígale a alguien que baje el volumen del equipo, que no fume al lado, que recoja el papel que lanzó, que estacione bien el auto, que por la derecha no se adelanta, que se porte como alguien que vive en comunidad.

Entonces, a callar, pisar el excremento del perro, ver la calle sucia, transitar por otro lado, aguantar entre rabias al vecino.

Eso es lo que tenemos. Déjelo que se meta, que de pronto está armado. Y si no deja más de uno dirá luego: lo mataron por bobo, o le pegaron por meterse en lo que no le importaba, se lo ganó.

Qué extraña sensación saber que llegamos tan bajo y que no es fácil revertirla.

¿Nos quedamos callados toda la vida?

Maullido: ¿por qué no se organiza la venta de animales en la Minorista? Duele.