De la euforia a la realidad
No es fácil comparar los resultados de la última encuesta de Gallup Colombia con la anterior, porque en esta había la influencia del éxito de la Operación Jaque que desbordó el optimismo de los colombianos. Como dice el análisis de la firma encuestadora, la opinión ha vuelto a sus cursos normales. Sin embargo es bueno destacar que de todos modos el optimismo aparece en 54 por ciento, cinco más que antes y que mantener este nivel de optimismo es un reto del gobierno nacional.
Es muy satisfactorio que las Fuerzas Militares y la Policía sigan siendo las dos instituciones con más alta opinión favorable. La gente entiende que no es posible tener operaciones jaque todos los meses y reconoce su inmenso esfuerzo por la seguridad nacional. En el extremo opuesto se encuentran los grupos que han hecho la guerra contra el Estado y el pueblo: las autodefensas, el Eln y las Farc, con sólo cinco y tres por ciento de favorabilidad. Ojalá estos grupos caigan en la cuenta de que desde hace rato carecen en absoluto del respaldo popular.
Los encuestados también evidencian que el país es más seguro hoy, lo que ya significa bastante, pues en 2007 se percibían con fuerza los avances en seguridad, percepción que iba aumentando año tras año en el transcurso del gobierno de Álvaro Uribe.
En el tema de derechos humanos también ha habido una constante mejoría: hoy, el 77 por ciento considera que el gobierno de Uribe es respetuoso de estos derechos fundamentales. Ojalá los demócratas de Estados Unidos vieran estas encuestas antes de seguir vetando el TLC con Colombia.
El énfasis ahora debe ser puesto en aumentar el empleo y disminuir la pobreza, pues el 52 y el 46 por ciento, respectivamente, creen que Colombia está empeorando en estos temas que tanto golpean y, en consecuencia, el 65 por ciento considera que la vida está más cara.
Hoy el 82 por ciento aprueba la gestión del Presidente y el 78 tiene sobre él una opinión favorable. El gobernador Luis Alfredo Ramos empezó con 73 por ciento y desde la encuesta anterior se mantiene en 68. En cambio, el alcalde Alonso Salazar viene bajando desde un 70 por ciento en junio, un 62 después de la Operación Jaque y hoy está en 57 por ciento. ¿Será un problema de comunicación o de imagen?, porque su gestión es fundamentalmente satisfactoria. ¿Lo estará golpeando la percepción sobre la seguridad en la ciudad? ¿Influirán en esto los medios? ¿O serán las divergencias con el Gobernador las que le golpean la percepción ciudadana? De todos modos es un tema que debe estudiar con todo su equipo de gobierno.
Pasada la euforia, fruto de la Operación Jaque, Colombia ha vuelto a la realidad. Y el optimismo que se mantiene, sumado a la favorabilidad del Presidente Uribe y al apoyo a su gestión, es una buena base para seguir construyendo país.