¿Dejar ambiente para que otros vivan bien?
¿Sabe cuántos planetas Tierra se necesitan para que usted viva como suele hacerlo?
Mejor dicho, ¿sabe cuál es su Huella de Carbono?, lo cual se traduce en un asunto de respeto por la calidad de vida de las demás personas, y en responder a la pregunta, ¿estoy dejando que otros vivan bien?
Ante el cambio climático, desde los años 90, se habla de la Huella de Carbono. Un indicador que les permite a las personas y a las organizaciones calcular las emisiones de gases de efecto invernadero que producen al año. Así, uno puede saber qué tan devorador en términos ambientales es la empresa en la que uno trabaja, la empresa a la que le compra, o uno mismo.
La nuestra es una sociedad de consumo y si hay algo egoísta, es el consumo. Lo que conlleva a un reto social: generar prácticas de consumo responsable.
¡Eso no tiene nada del otro mundo! Cambiar las bolsas plásticas por de tela u otra fibra reutilizable, imprimir por ambos lados del papel, usar vidrio o un mismo pocillo para el café, en lugar de vajilla desechable, no dejar enchufados aparatos como el cargador del celular, si no está usándolos.
Si uno conoce y reconoce las emisiones de gases de efecto invernadero que desencadenan sus acciones y se concientiza de su participación en el calentamiento global, y adopta prácticas de consumo responsable, las empresas se van a ver obligadas a transformar sus procesos productivos.
Por ejemplo, el tema de los empaques, en su mayoría no biodegradables, o sea que le toma años a la naturaleza degradarlos. Una bolsa plástica tarda cerca de 20 años en volver a la naturaleza.
Privilegiemos las compras de productos que vienen en empaques reutilizables, que provengan de energías alternativas o de formas sostenibles de producción agrícola.
Con el ingreso de los televisores de pantalla plana, en la basura de los hogares es pan de cada día ver los televisores barrigones que fueron reemplazados. La mayoría sirve aún, y van a dar al relleno sanitario sin esperanzas de degradarse rápidamente.
¡Ni hablar de los colchones! ¿Por qué cuando uno compra un nuevo colchón, la empresa a la que uno le compra el nuevo, no se lleva el viejo? Así, darían una buena disposición final, con el compromiso de no utilizar e relleno en nuevos colchones.
O las empresas que usan avalanchas de material promocional en papel, hasta en las ferias ambientales recibe uno montones de estos impresos, por qué no pensar en información digital o en papel reciclado.
Y lo más preocupante es que el consumo irracional continúa y es agravado por el crecimiento de los países emergentes.
En promedio, la gente de Hong Kong generó más del doble de residuos que Japón (403 kilos) y que Corea del Sur (380 kilos).
En contraste con los países más "verdes" del mundo, cuya lista la encabezan Finlandia, Islandia y Noruega, el único país latinoamericano es Uruguay, en el noveno lugar.