Histórico

Del espacio al Jardín Botánico

Después de escribir a la Nasa, estos niños de primaria recibieron unas semillas que estuvieron en la Luna. ¡Y las sembraron!

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06 de junio de 2012

El astrónomo Carl Sagan decía que los sueños son mapas. Y los niños de la institución Paraíso de Color sí que lo tienen claro.

Hace pocos días, las directivas del colegio y los chiquitos recibieron una carta de la agencia espacial que contenía más que letras. La encomienda traía unas semillas del Árbol de la Luna, que viajaron en el Apolo 14 y fueron traídas de nuevo a la Tierra.

"Solamente están sembradas en Estados Unidos, y Medellín sería el segundo lugar en albergar a esta especie, llamada Sicomoro", afirmó Álvaro Cogollo , director científico del Jardín Botánico, en donde ayer se sembraron las cuatro semillas que fueron estimuladas por cantos y poemas escritos por los niños.

Unidos lo hicieron todo
Paraísos de Color, ubicado en el barrio Miranda, es un colegio que educa a pequeños desde los 2 hasta los 10 años en el ciclo de primaria. A los mayorcitos les han enseñado a elaborar productos en la casa con su familia, y luego son vendidos en la institución. El dinero recogido es utilizado para hacer un viaje a Coveñas pero el de 2011 fue un poquito más lejos.

Después de que Diana Restrepo , directora de Paraísos, escuchó que ellos querían irse para Italia, empezaron a trabajar para hacerlo realidad y después de unos días, el Fondo Cultural Cafetero les dio los tiquetes y emprendieron ese viaje. Pero no se acabó ahí.

Luego de haber respirado el aire de los maestros del arte y de pisar su misma tierra, Damián Figueroa , otro estudiante, se obsesionó con ir a la Nasa después de ver la película Contacto, inspirada en una obra de Sagan.

Ahí empezó su sueño y el de otros 19 niños que se animaron a crear poemas y canciones relatando la posible experiencia que vivirían en Estados Unidos si tuvieran la posibilidad de ir hasta la Nasa.

Después de escribir a las instalaciones de la institución y de esperar un par de semanas, recibieron una carta en la que les expresaban su felicidad por haber sido seleccionados por los chiquitos para ir a aprender.

Las semillas fueron plantadas, entre risas y juegos, pero por ahora reposan en un invernadero en el que se desarrollará esta planta que, para los estudiantes y sus maestros, es la materialización de que los sueños sí se pueden materializar.

"Estos muchachos están direccionando el pensamiento para que sus anhelos se hagan realidad. Así mismo, le entregamos a la ciudad y al universo, personas capaces de realizar cualquier cosa que emprendan", puntualiza Diana.