Histórico

Demasiado dolor

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16 de noviembre de 2008

La naturaleza estaba cocinando la tragedia desde la noche anterior. A las ocho de la noche del sábado, Delascar Gómez se lo dijo a Juan Roldán, un familiar en una conversación telefónica: "Se nos está metiendo el agua en la casa. De pronto es que hay un daño en la tubería",

Sin embargo, él, ni ninguno de los habitantes de la unidad residencial Alto Verde podían adivinar lo que iba a pasar diez horas después: 45 mil metros cúbicos de tierra, casi tres veces lo que se vino en El Socorro, arrastraron seis casas de esta unidad residencial, tres de las cuales estaban con sus moradores.

"Cuando faltaba un cuarto para las seis de la mañana, sentí como si se hubiera caído un avión sobre las casas", relató Rubén Arbeláez. Él era uno de los vecinos que vivía en la parte alta de la unidad residencial, ubicada en la zona conocida como la Cola del Zorro.

"Me asusté mucho e intenté salir a la calle para salvarme y a mi familia, me encontré con ese horrible panorama", explicó.

Ese triste panorama era una montaña marrón que había destruido la mitad de su vecindario.

La jornada de socorro
De inmediato los vecinos que habían sobrevivido a la tragedia comenzaron avisar a las unidades de emergencia. Eran las seis y media de la mañana y los primeros rayos del sol dieron más claridad a la dimensión de la tragedia.

Lo primero que se hace en este tipo de emergencias, y en especial en una de semejante cantidad de tierra, era determinar las personas que estaban desaparecidas.

A las ocho y media de la mañana se supo entonces que el alud había destrozado la casa número 15 del ingeniero Gabriel Mauricio Villegas, que estaba en esos momentos con su esposa Ligia María Díaz y sus hijos Tomás y Simón Villegas.

También la 16 de Gloria Patricia Uribe, quien estaba en compañía de sus hijos Daniel Aguirre, Mariana Aguirre y de un primo de estos, Samuel Ramírez, quien había llegado desde Bogotá para estar con ellos el fin de semana.

Otra de las casas destruidas era una de las más bonitas de la unidad residencial: la del conocido comerciante Delascar Gómez, de 69 años, su esposa Julieta Mesa, de 53 y su hijo, Juan Esteban Gómez, de 27.

Y finalmente se supo que Luis Ángel Castaño, el portero, quien había llegado más temprano a recibir su turno, también estaba bajo tierra.

Las labores de rescate
Se empezó a trabajar intensamente para evacuar la mayor cantidad de tierra posible, porque esa era la principal dificultad para encontrar los cuerpos. Después de limpiar un poco el terreno se procedió con perros entrenados para hallar personas enterradas.

A las once y media de la mañana se produjo el primer hallazgo. El cuerpo sin vida de Samuel Ramírez, el primo de los hermanos Aguirre, fue encontrado y reconocido por los familiares que se encontraban en el lugar.

Hacia el mediodía se suspendieron las actividades, por la lluvia, que se reanudaron una hora después. Durante la tarde fueron encontrados los cuerpos de Mariana Aguirre y Luis Ángel Castaño, quienes fueron llevados a Medicina Legal.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades de socorro, el dolor de los familiares exigía más acción para encontrar los cuerpos de sus seres queridos lo más pronto posible.

Por esa razón, el Alcalde Alonso Salazar, se reunió con los familiares para explicarles la situación, dos veces más grave que la sucedida en el mes de mayo en la comuna 13 y les ofreció todo el apoyo para sacar adelante ese doloroso hecho, que enluta, una vez más, a Medellín.

"Yo creo que por la cantidad de tierra que cayó en este sector, las labores de rescate y socorro se pueden extender hasta el viernes. Pero vamos a trabajar día y noche, para rescatar lo más pronto posible a las personas que se encuentran bajo la tierra", concluyó el Alcalde.