Desatinos sobre Chocó
El desarrollo del Chocó requiere inteligencias centradas y pujantes, antes de que los guiños de algún megalómano cautiven cándidos, lo que no es utópico, si el propio presidente Santos anunció ceder la franja de Colombia para que su nuevo mejor amigo amplíe por carretera el imperio bolivariano hasta el Pacífico.
La ecorregión Chocó-Darién, de Panamá, Colombia y Ecuador, con la exuberancia fluvial de las cuencas Atrato y San Juan, secuela de la pluviosidad más alta del planeta, con rica minería y albergando fauna y etnobotánica endémicas, requiere un desarrollo amigable con la naturaleza.
Con todo, la biodiversidad, imponderable recurso, pierde cada día biomas preciosos.
Que aunque parezca cuento viejo, es fundamental para entender lo erróneo del enfoque al Chocó, único departamento costanero de dos océanos y limítrofe con la hermana Panamá y por ende con el mundo; irónica potencialidad de cara a su pobreza, con desarrollo de 0,684, aporte al PIB nacional del 0,53% y un 79,7% de sus habitantes bajo necesidades básicas insatisfechas.
Se suma a las dificultades signadas por natura, una maraña sofística, como la costumbre al escamoteo del tesoro público y una engañosa preservación de la biodiversidad, liderada por algunas autoridades y ONG que alardean hipócritamente la sensibilidad ambiental, obstaculizando la inversión privada en proyectos sostenibles, mientras que con el sello de sentido social avalan la explotación indiscriminada de elementos nativos para artesanías y la extracción irracional de maderas, fauna, flora y minería.
Socapa, las Farc "ejército del pueblo" expolian a los indefensos, trafican y cobran "licencias" a los demás delincuentes.
Estudios de Inderena, corporaciones y la extinta Conif, brindan un excelente acervo sobre especies forestales nativas, evidenciando la viabilidad de su explotación sostenible.
En la región del Atrato se experimentaron 20 maderables. La cedrela odorata, cedro, en asociación agroforestal, presentó a los 5,5 años (1988) una sobrevivencia mayor al 92% y alturas de 16.9 mt, con fustes rectos en más del 51% de los árboles.
En síntesis, es el cedro, madera preciosa, una especie ideal para asociación con cultivos transitorios como arroz, yuca, plátano y frutales nada menos.
A propósito, se ofrecen datos sobre la captura de CO2 para sintetizar materia orgánica que se fija en los tejidos vegetales, por los bosques, que es magnífico, pero se ignoran estos beneficios en fruticultivos (de hoja perenne mejor aún), que también son bosques y con una fotosíntesis superior en muchos casos.
Una hectárea de cítricos captura 250 ton/año de CO2 (las emisiones de 200 automóviles); y eso se vende, y cada año. Otro factor, la "huella de carbono" es un concepto moderno de alto impacto comercial en esferas de mayor poder adquisitivo; se entiende por tal la cantidad de CO2 emitido en la obtención y transporte de un producto. Siendo la vía marítima la mejor, el Chocó, con sus dos mares? ni naranjas agrias, porque dizque lo exótico es antiecológico.
Intercalar bosques y especies menores o cultivos transitorios es rentable a corto plazo, incluso hay simbiosis y hasta homeopatía, aplicada ya en Santander, en donde por lo visto en TV, dos perros, Mono y Palomo, manejan 70 ovinos entre la floresta.
Y nos falta aún darle el relieve justo al que debería por todo su contexto, ser el primer renglón de explotación: el inmenso turismo de naturaleza.
Mas, sería desleal acicatear a los emprendedores, mientras la sociedad cómoda observa. ¡Moler vidrios con el trasero es sumamente divertido; con el trasero de otro, claro!
El desarrollo del Chocó requiere inteligencias centradas y pujantes, antes de que los guiños de algún megalómano cautiven cándidos, lo que no es utópico, si el propio presidente Santos anunció ceder la franja de Colombia para que su nuevo mejor amigo amplíe por carretera el imperio bolivariano hasta el Pacífico.