Histórico

Despedida al visionario John Gómez

Descansa en paz un grande de la dirigencia y del empresariado antioqueños. Un luchador de la vida y un creador de empresas, como pocos. Un hombre de esos cuyo ejemplo siempre hace falta.

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15 de marzo de 2014

La vida del empresario antioqueño John Gómez Restrepo, fallecido este sábado 15 de marzo a los 96 años, no puede calificarse de otra manera: un ejemplo de superación y de visión de negocios en permanente crecimiento. Una existencia dedicada a luchar contra las limitaciones y los retos que lo rodearon a él y sus empresas, tantas que fundó y entre ellas la más emblemática: el Grupo Familia.

Como lo advierten quienes lo conocieron, la trayectoria de este empresario recursivo y creativo es digna de una biografía que puede servir de modelo de estudio a las nuevas generaciones. Gómez Restrepo partió de cero, desde que muy tempranamente quedó huérfano de padre y tuvo que apoyar a su madre a levantar un hogar modesto al lado de otros cinco hermanos.

Esa orfandad le planteó obligaciones que supo resolver a cada paso que daba: desde ser mandadero en su adolescencia, como él mismo lo narró, hasta vender las acciones que tenía de algunas empresas para irse a estudiar a Estados Unidos, a los 42 años, y graduarse con honores como economista.

Es esta impronta, la de la construcción constante de sus valores ciudadanos y empresariales, la que queda como el legado de un hombre al que sus trabajadores y discípulos describen lleno de respeto por la persona humana y la familia.

Aunque afrontó pasajes de fracaso en el aprendizaje de los secretos de hacer empresa, John Gómez tocó la cúspide de la creación industrial. Así lo constata su inclusión entre uno de los 100 empresarios más importantes de la historia de Antioquia, según la Cámara de Comercio de Medellín, y de acuerdo con el hecho de que ostente el título del "mayor creador de empresas" que hasta ahora ha conocido Colombia.

En su larga y fructífera experiencia vital pasó por varios estadios sociales y tendencias políticas. En los comienzos de su formación, tan autodidacta, se internó en las densas reflexiones de El Capital, de Karl Marx, y también se apasionó leyendo las biografías del militar y gobernante Napoleón Bonaparte y del magnate John Rockefeller. Se cultivó intelectualmente, pese a que en su juventud trabajaba sin descanso para sacar adelante a su familia, junto a una mamá, doña María Restrepo de Gómez, que le enseñó desde coser corbatas hasta hacer y vender velas.

Él mismo lo narró en sus entrevistas: "Yo tuve la mejor profesora que alguien pueda tener. Mi casa era un hervidero de ideas". Esas ideas que florecieron de la mano materna fueron las que nunca dejó de inyectar John Gómez a las empresas, a la dirigencia y al empresariado antioqueños, porque además fue Diputado a la Asamblea, Concejal y Embajador en la disuelta Unión Soviética.

Por eso en él se descubre a un líder polifacético y experimentado, cincelado al pulso de sus expediciones empresariales, que merecieron el apoyo y el reconocimiento de varias multinacionales. Integró una generación de dirigentes arrojados y honestos, de esos que enaltecieron el valor de la palabra empeñada y la sensibilidad social basada en el orden y el trabajo, sin tregua.

La desaparición de John Gómez nos entristece. Lástima que los ciclos de la vida no nos permitieran disfrutar otros años más de su presencia aleccionadora y estimulante, tan necesaria en estos tiempos de valores trastocados y de vacíos de liderazgo público y privado.

Pero nos podemos dar por bien servidos: Antioquia y el país gozan hoy de su herencia: la de la riqueza humana y económica que supo multiplicar.