Un discurso institucionalizador: Diálogo franco y pronto
EL PRESIDENTE SANTOS aseguró que una de sus prioridades será recomponer las relaciones con Venezuela y Ecuador, pero agradeció a quienes buscan ser mediadores. Por su carácter, advirtió, prefiere un diálogo directo.
Al afirmar que no conoce enemigos dentro y fuera del país, el presidente Juan Manuel Santos dejó la puerta abierta al diálogo con los gobiernos de Venezuela y Ecuador, con quienes aspira restablecer "lo más pronto posible" las relaciones, y con los grupos armados ilegales que en los últimos días dieron muestras de buscar negociaciones de paz. Eso sí, con condiciones.
"La palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus vecinos o con cualquier nación del planeta. Quien diga que quiere la guerra se ve que no ha tenido nunca la responsabilidad de enviar soldados a una guerra de verdad", afirmó Santos quien recordó que las diferencias ideológicas no pueden imponerse en el destino compartido por hermanos de historia y sangre
Aunque agradeció a los mandatarios extranjeros que dieron muestras de querer servir como facilitadores para restablecer las relaciones con Venezuela, señaló que debido a su carácter prefiere hacer las cosas de una forma personal y directa.
Su intención es hacer una reunión lo más pronto posible para abordar la situación dentro de un "marco de respeto mutuo, de cooperación recíproca, de firmeza contra la criminalidad y de comunicación sincera y abierta".
Puertas abiertas
El Jefe de Estado también se refirió a las últimas manifestaciones de las Farc y del Eln en el sentido de buscar un acercamiento con el Gobierno.
Aunque aseguró que las puertas del diálogo están abiertas aclaró que habrá condiciones para dar un primer paso: "mientras no liberen a los secuestrados, mientras sigan cometiendo actos terroristas, mientras no devuelvan a los niños reclutados a la fuerza, mientras sigan minando y contaminando los campos colombianos, seguiremos enfrentando a todos los violentos, sin excepción, con todo lo que esté a nuestro alcance".
El nuevo mandatario se comprometió a sentar las bases para la reconciliación entre los colombianos "sobre cimientos perdurables que no alimenten falsas esperanzas, que no permitan más engaños y que no conduzcan a nuevas frustraciones en un país que, desde lo más profundo de su alma ensangrentada, lo que más desea es la paz".
No obstante el tono conciliador estuvo marcado por advertencias de enfrentamiento directo a la guerrilla en caso de que no quiera abandonar el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y la intimidación.
Por eso recordó la efectividad de la fuerza pública y advirtió que el sueño de una Colombia sin guerrilla es viable y que "por la razón o por la fuerza" es posible alcanzarlo.
Pero esta no fue la única puerta que dejó abierta. El mandatario invitó a las altas cortes a una trabajar en completa colaboración y combatir la impunidad. "Como demócrata integral, creo y defenderé siempre la independencia de la Justicia en Colombia, condición esencial de la separación de poderes, que es el alma de la democracia moderna".
No defraudar a los pobres
En política social, el presidente Santos se comprometió con "los que nada tienen y se cansaron de esperar" porque así como se dedican esfuerzos al combate del terrorismo es necesario erradicar la pobreza.
"Gobierno y sector privado, empresarios y trabajadores, vamos a impulsar las cinco locomotoras que harán despegar nuestra economía, con un destino cierto: el de la paz y la prosperidad; el de la paz y la creación de empleo, aseguró Santos.
Por eso, partiendo de que el lema de su gestión será la prosperidad democrática, aseguró que todos su esfuerzos y desvelos "hasta el último minuto de cada día, irán destinados a combatir la pobreza y el desempleo, que no tienen por qué ser condiciones eternas para los colombianos".
La meta del Gobierno será bajar el desempleo a un dígito. Para cumplirla, será fundamental el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral que había desaparecido durante el mandato de Álvaro Uribe (se fusionó con el de Salud en el de Protección Social) y que se volverá a crear.
Este despacho tendrá entre sus funciones establecer políticas de choque para la generación inmediata de trabajo. Entre ellas están la Ley de Primer Empleo que, recordó, fue una propuesta del Partido Liberal para dar incentivos a quienes contraten a los jóvenes que ingresan al mercado laboral.
La salud y la necesidad de una vivienda digna, dos grandes preocupaciones para los colombianos del común, también tuvieron espacio dentro del discurso.
Aunque reconoció que durante la gestión del presidente Uribe se hicieron grandes esfuerzos para mejorar la cobertura en salud, admitió que todavía falta.
El punto de partida será una reforma que contempla la creación del Ministerio de Salud. Este organismo, deberá enfocarse en la prevención y en unificar el Plan Obligatorio de Salud (POS) para todos los regímenes.
Para los que tienen el sueño de una casa propia, Santos anunció que la meta durante su cuatrienio es duplicar los subsidios y construir al menos un millón de viviendas "que respeten la condición humana de sus habitantes".
El otro combate que anunció Santos será contra la corrupción, a cuyos responsables perseguirá como si fueran terroristas.
Reiteró que se gobernará como en una urna de cristal, para lo cual presentará ante el Congreso un estatuto integral de lucha contra la corrupción que consolide, coordine y fortalezca la acción preventiva y punitiva del Estado contra los corruptos.
Además buscará los mecanismos para que el país adhiera a la Convención Anti-Soborno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Hora de agradecimientos
Consecuente con su origen como cadete de la Armada Nacional, agradeció la labor de la fuerza pública.
Además, demostró su afecto por el mandatario saliente a quien durante toda la semana dedicó un espacio en su página web para que los colombianos le rindieran un homenaje luego de ocho años de gestión, y le dedicó parte de su discurso.
En él aseguró que si ahora es posible hablar de progreso, prosperidad y en un futuro, de paz, es gracias a su gestión.
"Quiero rendir un tributo especial, un homenaje desde el fondo de mi corazón, a un hombre que brillará en la historia como aquel que devolvió a los colombianos la esperanza en el mañana y la posibilidad de recorrer sin miedo nuestro hermoso país: el presidente Álvaro Uribe Vélez", afirmó Santos, mientras los asistentes aplaudían de pie.
Recordó a su tío abuelo, el presidente Eduardo Santos quien el 7 de agosto de 1938 terminó su discurso de posesión con la siguiente declaración: "Cualquier sacrificio que me espera en la vía que hoy empiezo a recorrer, lo recibiré con alegría, si puedo en cambio llevar a los hogares colombianos un poco más de bienestar, un poco más de justicia y el don divino de la paz".