Histórico

Dieron paso anoche en vía a Bogotá

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26 de abril de 2011

Con angustia e incertidumbre más de medio centenar de usuarios de la autopista Medellín-Bogotá miraban ayer, al caer la tarde, el movimiento de tierras que hacían tres retroexcavadoras en la Curva de Rodas, donde un deslizamiento de unos seis mil metros cúbicos de lodo, rocas y capa vegetal taponó las dos calzadas de la troncal.

Según explicó John Jairo Otálvaro, director Técnico de la firma concesionaria que maneja la vía, Devimed, hacia las 4:30 de la tarde, un aguacero aflojó un talud de la parte alta en el kilómetro 4+350 metros, en Copacabana, el cual dejó fuera de servicio la autopista.

"De inmediato dispusimos de dos retroexcavadoras y un cargador para reabrir la vía, antes de la media noche, así sea por los dos carriles de bajada", dijo el ingeniero.

Por su parte, el comandante de la Policía de Tránsito y Transportes del Comando Metropolitano, coronel Saulo López, informó que el deslizamiento bajó en forma lenta, lo cual permitió a los conductores que cruzaban por el sitio, pasar sin problemas.

El oficial anotó que fue necesario desviar el tráfico pesado por la vía a Cisneros y el resto por Las Palmas.

A lado y lado del derrumbe quedaron largas filas de camiones, buses y automóviles, que, incluso, congestionaron la autopista Norte, en el sector de Zamora.

Al lado de la cinta de cerramiento que puso la Policía en el sentido de Medellín al túnel, se hicieron varios camioneros y viajeros quienes constantemente les preguntaban a los operarios de Devimed, a qué horas los iban a dejar pasar, así fuera para hacer transbordo. "Nos demoramos cuatro horas", fue la respuesta.

Horacio Marín, residente en Rionegro, quien había viajado a Medellín a hacer una vuelta, era una de esas personas y relató que cuando subían en el bus la barranca empezó a descender suavemente y en ese momento pasaba un camión cargado con sebo. El derrumbe tocó ese carro, pero el conductor pudo salirse de allí y ponerse a salvo con el vehículo", relató el hombre.

César Montoya, dueño de una finca de la parte alta de la vereda Granizal, de Copacabana, donde se originó la emergencia, advirtió que si el Municipio o la Concesión no encauzan cinco nacimientos que tienen allí se va a presentar un deslizamiento de mayor magnitud y en esa montaña hay 10 casas.

Anoche, pasadas las 10:00, fue habilitado el paso por la calzada de descenso en doble flujo.