Diez sardinos que alimentan esperanza
EL DEPORTE COLOMBIANO se nutre de una cosecha que se forja, especialmente en competencias de talla internacional. Son deportistas que en su mayoría hacen parte del proceso, pero algunos representan el esfuerzo individual. Jossimar Calvo es un ejemplo.
En ellos está representado parte del presente y el futuro del deporte nacional.
Son atletas de diferentes modalidades que conforman la generación de relevo, esa que se hace necesaria en todo momento, pues las figuras de hoy no son para siempre.
Campeones jóvenes de nuevos impulsos como sucede con Jossimar Calvo, un cucuteño de 17 años que dio una de las grandes sorpresas del año, al vencer a los mejores gimnastas panamericanos, con una medalla de oro que marca un nuevo derrotero para su disciplina. Igual sucedió con Esteban Chaves, quien le dio otro título a Colombia, el segundo de forma consecutiva en el Tour del Porvenir, en Francia. Algunos son campeones precoces; unos jovencitos, quienes apenas comienzan a despuntar, para alegría del deporte nacional que se nutre de esta sabia que corre presurosa, algunas veces de forma espontánea, en otra por medio de los procesos, ejemplificado en el lanzador Julio Teherán, otro de los que apenas llegan a la gran carpa de las Grandes Ligas o de los genuinos esfuerzos de la atleta chocoana Jennifer Padilla.