Diseños que garantizan la accesibilidad
Ascensores, rampas y otros elementos son claves para asegurar el fácil acceso de la población con movilidad reducida. Ahora hay más proyectos que incorporan estas estructuras.
Desplazarse del noveno al tercer piso de un edificio es algo sencillo y que no requiere mucho tiempo.
Pero se ha preguntado ¿qué pasaría si tuviera movilidad reducida y los espacios no contaran con estructuras que le ayudaran a acceder a ciertos lugares?
Quizás el trayecto sería difícil e incluso, no podría llegar a algunos sitios. Por tal motivo, la Ley 361 de 1997 busca eliminar las barreras arquitectónicas. Esto significa que las construcciones deben contar con espacios seguros y que al mismo tiempo tengan zonas que faciliten el acceso.
Juan David Gómez, arquitecto y asesor de la Curaduría Cuarta de Medellín, asegura que esto va mejorando y cambiando.
"La ciudad no fue pensada para las personas que tienen alguna movilidad reducida, limitación visual o auditiva. Sin embargo, desde hace varios años se empezó a mirar esta población y por eso espacios públicos como hospitales, centros educativos, centros comerciales y demás lugares que albergan gran cantidad de personas deben tener algunas características dentro de las estructuras que ayuden al libre desplazamiento", anota.
Condiciones
Rampas, escaleras eléctricas, ascensores que lleguen a todos los pisos, espacios libres y amplios, son algunos de los elementos que deben tener los lugares públicos. En zonas residenciales, por ejemplo, lo que se debe garantizar es que las personas tengan un acceso desde la portería hasta el lobby del edificio.
Según Berny Bluman, director de Colombia Accesible, no se debe hablar de accesibilidad sino de diseños de libertad.
"La idea es diseñar espacios que le sirvan a toda la población y que incluya a los que tienen alguna necesidad especial de accesibilidad", agrega Bluman.
Asimismo, manifiesta que aunque existe la ley muchos espacios no cuentan con adecuaciones para ellos. "Los comerciantes deben ver a esta población que genera economía, pues si en un restaurante no hay espacio para personas con movilidad reducida, posiblemente perderán clientes. Con este pensamiento y con el de no excluir podemos ir cambiando la dinámica y cultura e ir creando espacios que agrupen a todas las personas", enfatiza Berny Bluman.
Adecuaciones
Para Juan Diego García, ingeniero de gestión y normativa de proyectos urbanos integrales de la EDU, en algunas ocasiones es más fácil volver a construir algunos lugares que adecuarlos.
"Por la topografía de la ciudad en muchos sitios es difícil diseñar rampas que sean aptas para la población que las requiere. Por eso en puentes o edificios antiguos es muy difícil o costoso adecuar estos espacios. Así que ahora todo lo que se construye, en espacio público, garantiza el acceso y beneficia no solo a la población con alguna limitación física, visual o sensorial, sino a las personas de la tercera edad, los niños y los que sufren alguna lesión temporal", enfatiza.
Por su parte, Juan David Gómez, agrega que se trata de implementar nuevos espacios para toda la población.
"Por el momento lo notamos en la transformación de la ciudad, pero no podemos desconocer que muchos proyectos residenciales no cuentan con ascensores o rampas. En estos sitios se debe dar prioridad a las personas que más lo necesitan y se les deben brindar los primeros pisos. El futuro es ir generando nuevos espacios y tratar de adecuar los existentes", dice.