Diversión para incluir a la familia
A los centros comerciales ya no solo se va a comprar. Actividades lúdicas y recreativas para todos son parte de los servicios.
La cultura y las costumbres de la gente cambian con el tiempo. Antes era común que la familia se quedara en casa los fines de semana, viendo alguna película juntos. O tal vez una salida al parque con helado incluido sería suficiente para pasar el tiempo de un fin de semana.
No obstante, con la aparición de las zonas comerciales, las familias se cambiaron a otros lugares y encuentran en un solo espacio diferentes actividades que les permiten divertirse, aprender y pasar un rato agradable.
Las actividades de entretenimiento se han convertido en aquel gancho que ayuda a los comerciantes pero que tienen como finalidad crear nuevos espacios de esparcimiento para la comunidad.
Se tienen todos los públicos en cuenta: bebé, niño, joven, adulto y abuelitos. Actividades pensadas y organizadas según el momento del año además de otras especiales.
Pintura para los niños, artesanías y cerámica para las mujeres y catas de vino o café para los señores, son actividades que se pueden hacer en un centro comercial.
Todo tiene una finalidad: enseñar. Por ejemplo, cuando los pequeños pintan con su caballete se les enseña sobre artistas famosos como Picasso o el maestro Botero. Así se divierten mientras aprenden.
“En el pasado mes de febrero nos enfocamos en el tema de renovación. Entonces hablamos de renovar espacios, renovarnos nosotros como seres humanos por dentro y por fuera, entre otras cosas. La idea es que siempre encuentren qué hacer”, asegura Lina Teherán, funcionaria del Centro Comercial Los Molinos.
La idea es que la gente aprenda algo para la vida, algo útil y a la vez las zonas comerciales ganen sentido de pertenencia, que las familias que los visiten tomen como suyo el espacio, lo quieran y lo cuiden como su hogar.
Actividades para todos
Se pueden hacer aeróbicos, ir a misa, ir a un concierto o ver un espectáculo de magia.
Así de variopintas son las funciones que se pueden apreciar en un centro comercial. Algunas se hacen cada ocho días, mientras que otras son protagonistas según la fecha.
Por ejemplo, durante este mes, la mujer es la invitada a todas las actividades en su honor. Mientras que en octubre en el mes de Halloween, todo se encamina a los dulces, los disfraces y los niños. Tanto que se ha perdido un poco esa tradición de llevar a los pequeños a pedir dulces en la calle y los papás los llevan a los centros comerciales por las actividades y por la seguridad.
“Los centros comerciales ahora deben ser multiestrato, lo que significa que deben tener actividades para todo tipo de público. Por ejemplo, quienes gustan de la música popular pueden estar en un concierto aquí en Premium Plaza, pero si es de los que gustan del arte, también tienen su espacio y pueden venir a una exposición de obras o esculturas”, agrega el coordinador de comunicaciones, Diego Hernando López.
La Navidad, por ejemplo, se convirtió en la oportunidad de decorar y transformar aquella zona comercial en una villa navideña, creando temáticas para involucrar a la familia, como las fotos con Papá Noel, talleres de decoración para aprender a fabricar pequeños adornos navideños o chocolatadas donde se cuentan cuentos para los más pequeños de la casa.
“Se ha convertido en todo un reto crear la programación para que la gente, que nos ha tratado muy bien y nos recibió como a su familia, se vea reflejada en las tareas que proponemos y se anime a venir a participar. Buscamos lo que a la familia le gusta hacer”, asevera Ana González, directora de mercadeo de Los Molinos.