Histórico

Don Miguel se queda en la U.de.A

26 de marzo de 2009

De los alrededores de la Universidad de Antioquia han sido retirados cerca de 60 comerciantes informales, pero sólo uno, Miguel Ángel Valencia García, seguirá en el sitio haciendo lo mismo que ha hecho por 30 años: manteniendo a la comunidad universitaria bien informada.

Miguel, llamado por todos el "periodista social" del Alma Mater, se ganó ese derecho por su labor, porque se convirtió en un referente cultural para el personal universitario y para la ciudad, pues todo el que espera bus en las afueras de la U, por Barranquilla o la avenida del Ferrocarril, no puede evitar pararse frente a las mallas a leer sus anuncios.

Anuncios que van desde la noticia del día hasta el detalle del deceso de un profesor o el lugar de las exequias del familiar de un estudiante.

"Yo tengo acceso a la universidad, los vigilantes siempre me han dejado entrar, me conocen y así me entero de todo lo que pasa", contaba Miguel un poco angustiado.

Su preocupación le llegó el martes en la noche, cuando los tableros de madera -unos 30 de diferentes tamaños- en los que tenía escritos sus anuncios y noticias relacionadas con la universidad fueron retirados abruptamente por Espacio Público.

"Un periodista los vio, les preguntó que por qué y no le explicaron nada. Yo llegué al otro día y vi que no estaban, pensé que me habían retirado por lo del BID", dijo.

No era el caso
Pero no era por el BID. La decisión había sido tomada a raíz del atentado, el pasado 12 de marzo, contra el ex estudiante de derecho (Jorge Andrés Isaza) en pleno campus universitario. El crimen desató medidas como el retiro de los venteros que han estado por años en las afueras del claustro y que se han ido reubicando en otros sitios.

A Miguel lo salvó lo social y cultural de su labor y ayer la oficina de Espacio Público decidió dejarlo en el lugar.

"Él tiene un mural y creemos que no genera dificultades, cumple una labor social y cultural y no implica riesgos como otros casos, en los que hay pipetas de gas y cosas que ponen en peligro a la ciudadanía", precisó César Arturo Arango, subsecretario de Espacio Público.

Miguel, respetuoso de la decisión inicial, no llamó a quejarse. Fue la comunidad universitaria la que lanzó la alerta, "él no se puede ir de acá porque trae cultura", comentó un estudiante que leía las páginas de los periódicos colgadas en la malla. Álvaro Ospina, vendedor de lotería, también lo defendió: "él lleva toda una vida acá y nos mantiene enterados", recalcó.

Miguel, que ha soportado aguaceros, tardes de calor, pedreas y mitines, vivió dos días de zozobra. Ayer, con su asegurada estadía en las afueras de la U, le volvió el alma al cuerpo y parte del alma al Alma mater, porque Miguel da cátedra desde los murales. Allí permanecerá, con su piel morena y su cola de caballo haciendo lo que más sabe y le gusta: escribiendo para que todos sepan lo que pasa en la U, como por ejemplo, que allí ha estado él y allí seguirá... hasta que Dios se lo permita.