Histórico

Downhill urbano hizo vibrar y 'tirar caja'

LA COMPETENCIA DEL Clásico EL COLOMBIANO en el barrio Andalucía, sector del metrocable, resultó maravillosa. Todos gozaron. Los 97 pilotos le regalaron a la comunidad una fiesta inolvidable.

Loading...
06 de noviembre de 2011

Las carcajadas de Cándida Paniagua solo eran comparables con la adrenalina que producían los pilotos enfrentados a la pista de asfalto, en esos 1,2 kilómetros de emociones del downhill urbano del Clásico EL COLOMBIANO.

Como esta mujer de estatura baja, robusta, cabello crespo y corto, tez morena y unos 50 años edad, que expresaba con esa risa contagiosa el susto tras las caídas y maniobras de los deportistas, cientos de habitantes del barrio Andalucía La Francia pasaron ayer una tarde inolvidable por cuenta del deporte extremo.

Y es que no solo hubo gente bordeando el recorrido que resultó "¡una belleza!", como lo definieron Sebastián Posada, Andrés Sepúlveda y Sebastián Montoya. Desde los balcones, familias enteras salieron a animar a los protagonistas, cuyos acompañantes se mezclaron con los pobladores del sector para hacer más llamativa la fiesta de una de las modalidades del certamen benéfico-deportivo más importante del país.

Los administradores de las tiendas, esta vez con más clientela que de costumbre con la venta de agua, gaseosa, cerveza y comestibles en la tarde soleada, le subieron el volumen a la música salsa que predominó.

Marta Álvarez se ponía la mano en el corazón cuando los participantes enfrentaban las rampas ubicadas en la mitad del recorrido, las que muchos novatos evadieron y que les costaron caídas y sustos a los más osados. "Eso es cosita, eso es cosita", decía la dama con rostro de asombro ante la habilidad los muchachos de cascos aerodinámicos, máquinas pesadas y trajes de colores bastantes llamativos. Pintas exóticas que hicieron el show, en un evento de inclusión y participación masiva.

Los pobladores de ese corredor, que ya se acostumbraron a ver pasar constantemente las cabinas del metrocable en el nororiente de Medellín, esta vez vibraron con la destreza de 97 intrépidos pilotos que desafiaron escaleras, rampas, asfalto y piso adoquinado. Como hace tres años en la primera edición, pero esta vez con más emociones para "tirar caja -reírse- a la lata", como expresó doña Cándida.