Drogas impulsan
a menores a delinquir
El mito de que el consum o de drogas y alcohol en menores y jóvenes están altamente ligados a delitos como el homicidio y el hurto, quedó confirmado con el estudio de consumo realizado por el Ministerio del Interior y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
"La encuesta arrojó una cifra bastante preocupante y es que el 49.1 por ciento de esos jóvenes cometió un delito bajo los efectos de cualquier sustancia psicoactiva. El 41 por ciento lo hizo bajo los efectos de la marihuana, el 27.4 por ciento, bajo los efectos del alcohol y el 26.8 por ciento cometió un delito para comprar sustancias estupefacientes", explicó el ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia.
Los hombres cometieron en su mayoría hurtos y lesiones personales. Las mujeres, estuvieron inmersas en otras conductas
La investigación realizada con un grupo de 1.634 menores infractores de Bogotá, Cali, Medellín, Itagüí, Manizales, Bucaramanga, Piedecuesta, Cartagena, Neiva, Pasto, Popayán y Soacha. En el país se estima que hay 19.000 jóvenes infractores.
La edad de los encuestados oscila entre 14 y 18 años, se demostró que el 49,1 por ciento cometió delitos bajo el efecto de estas sustancias: los hombres, en su mayoría, reconocieron haber cometido homicidios y hurtos; las mujeres, uso de documentos falsos y violencia intrafamiliar.
Es más, el 60 por ciento de los menores infractores que se reconocieron como consumidores admitieron haber cometido un delito bajo efectos de las sustancias, el 66,5 dijo que no lo habrían cometido si no hubieran estado drogados y el 23,8 por ciento admitieron haber delinquido para comprar drogas.
El entorno cuenta
La insistencia del Gobierno y las Ong en promover programas que permitan a los menores y adolescentes permanecer en el sistema educativo a pesar de las limitación económica de sus familias cobra importancia con el estudio, pues este demuestra que buena parte de los jóvenes infractores abandonaron las aulas.
Por ejemplo, el 90 por ciento de los hombres y el 10 por ciento de las mujeres encuestados, tenían su secundaria incompleta. Ellos pertenecían a los estratos socioeconómicos 1, 2 y 3.
Tampoco fue una sorpresa encontrar que buena parte de estos muchachos provienen de hogares disfuncionales donde el común denominador era el desempleo, violencia intrafamiliar y abandono o muerte de uno de los padres.
En este contexto es donde aparecen las pandillas. La mitad de los menores infractores pertenecieron a estos grupos. Se encontró que los 14 años son la edad más crítica para que los hombres ingresen a ellas. En el caso de las mujeres, lo hacen cuando están más grandes.