El trabajo infantil no es un juego
Pueden llamarse Carlos, Manuela, Laura o Guillermo. Todos son menores e integraron los diferentes grupos que marcharon este jueves en contra del trabajo infantil.
Tal vez no sepan que son parte de los 75 millones de niños en el mundo que no van a la escuela porque tienen que trabajar o de los 156 millones de niños que trabajan en condiciones de explotación, pero sí saben que sus derechos constitucionales, por el solo hecho de trabajar, les están siendo vulnerados por la misma sociedad que los emplea.
"Los niños a la escuela y los grandes al trabajo" gritaron a todo pulmón, en la jornada local que acogió el llamado mundial de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y decían: "El trabajo infantil no es un juego de niños".
"Debemos trabajar para que todo niño tenga derecho a la educación y para que no deba trabajar para sobrevivir", afirmó ayer en Ginebra (Suiza) el director General de la OIT, Juan Somavia.
Pero, las madres que estuvieron en la marcha local, también llevaron su mensaje, que devela un problema social de mucho fondo: "necesitamos que nos ayuden con un empleo digno para evitar que nuestros hijos trabajen", decía una pancarta.
Una dura realidad
La marcha partió desde la Oficina Regional del Ministerio del Trabajo (en San Benito), luego de que su director, Gustavo Gómez; la secretaria de Bienestar Social de Medellín, Beatriz White y la directora encargada de Bienestar Familiar, Gloria Isaza Orduz, revelaran, con otros directivos de la Escuela Nacional Sindical y de la Corporación Combos, que el 12 por ciento de la población entre los 5 y los 17 años no va a la escuela por dificultades económicas y de adaptación escolar y que dos millones de niños en el país tienen que salir a trabajar. Eso significa que uno de cada 10 niños realiza una actividad productiva, especialmente en la agricultura, el comercio informal y la pequeña industria.
También dijeron que, en Medellín, el 30 por ciento de la población escolar no está en el sistema educativo.
Esas entidades y las que apoyaron el Día contra el Trabajo Infantil, entre ellas, Fenalco, Confiar, EPM, la Plaza Minorista, la Corporación Región y Telefónica, entre otras, tienen claro que los niños no deben trabajar, pero necesitan que la comunidad y los padres de familia también lo entiendan. "El trabajo infantil recorta y suprime la infancia y produce deserción escolar", dijo la directora (e) de Bienestar Familiar.
Y la Secretaria de Bienestar Social reveló que en el Plan de Desarrollo de Medellín ya se incluyó una partida de 28.000 millones de pesos para combatir la deserción escolar y el trabajo infantil. "La meta es cero niños trabajando y el ciento por ciento estudiando... Hemos avanzado mucho, pero falta", dijo, recogiendo el sentir del alcalde, Alonso Salazar Jaramillo.
Y le recordó a la comunidad que existe la línea 106, para denunciar maltrato infantil, abuso sexual o vulneración de los derechos del niño, en especial, los derechos fundamentales a la educación, la protección, la salud, la alimentación, el trato digno, el libre desarrollo de la personalidad y la vivienda, entre otros, que los mismos niños denunciaron como violados cuando salen a las calles a trabajar.
Que se tomen medidas
En Bogotá, el viceministro de Relaciones Laborales, Andrés Palacio; el presidente de Telefónica, Alfonso Gómez; y la directora del Instituto de Bienestar Familiar, Elvira Forero, reiteraron el tradicional llamado para que se tomen medidas que impidan el trabajo infantil.
Forero señaló que se realiza una intensa campaña de sensibilización para evitar que los niños sean explotados y sometidos a interminables horas de trabajo en minas, fábricas, calles, buses y semáforos.
Y Telefónica, a través del programa Proniño, proyecta atender 12.000 niños en 18 ciudades, afectados con esa problemática antes de culminar este año, es decir, que trabajan, pero que deben estar estudiando. Todas las entidades y directivos recogieron el mensaje que varios niños llevaban en la marcha por las calles de Medellín: "Que el único trabajo infantil sea recrear la vida".