El arte en las manos de Juliana
PARA ESTA DISEÑADORA "la mano hace una línea muy distinta", por eso la prefiere. Ella nos comparte su historia y sus ideas.
Raya todos los días, sin falta, en un bloc de albanene. Raya para que la inspiración llegue, para que lo que vio en la calle y le hizo decir "¡Eso era lo que estaba buscando!", se convierta en dibujo. Y raya para hacer real una colección.
Juliana Correa, la diseñadora de Ona, es una mujer pequeña, que habla suavecito, "pero eso es una mentira, por dentro soy muy fuerte". Camina por donde más le gusta, se sale con la suya y logra lo que quiere.
Prueba de ello, la persistencia. Esperó, trabajó, aprendió y creció durante unos ocho años en su marca, con mucho silencio, para salir a mostrarse y hacerlo, como se diría por ahí, por lo alto. Su nombre como diseñadora se escucha con fuerza en el país.
La cartografía fue la inspiración para su nueva colección Así soy...
"El proceso empezó con el tema y en la investigación gráfica y escrita llegamos a una unión de geografía-anatomía. Eso quiere decir que nuestro cuerpo de mujer, interiormente, finalmente es otro mapa muy interesante. Vemos que hay una similitud enorme, mágica, llena de significado y de metáforas".
¿El cuerpo de la mujer ha estado siempre presente, casi de primero?
"Sí, desde que Ona nació en 2001. Primero hay un tema de inspiración que coincide con la mujer, porque esa es nuestra filosofía de marca y trabajo. Después de esa investigación, gráfica, escrita, de color, llega la forma, la proporción, las texturas, llega el color. El cuerpo está presente con el ánimo de respetarlo en cualquier edad".
Juliana Correa sorprende con sus temas, como si no se dejara llevar por las tendencias. ¿Es así?
"El tema es algo nuestro, que nace del caminar de la marca, del equipo de trabajo, de la situación que nos está acompañando en ese momento. Ona investiga qué está pasando en el mundo, no quiere decir que tome un tema que esté de moda, usualmente no lo hacemos, qué coincidamos, seguramente pasa mil veces porque estamos muchas personas alrededor del mundo, pensando y respirando en lo mismo. También habrá muchas coincidencias en color y en forma, porque sí hay una investigación global y porque sí nos tenemos qué acercar a lo que está pasando en el mundo".
¿Y ello es importante para marcar diferencia?
"Puede ser una razón para muchos. Yo pienso que sí genera una diferencia y pienso que cada vez que tenemos un año más de vida de empresa somos más juiciosas en el hacer, porque tenemos más aprendizaje en el cuerpo y en la mente, entonces eso nos hace más juiciosas con la investigación y más metódicas y uno podría decir que el resultado puede ser, no diría mejor o peor, sino más valioso".
Dos revistas le han dado la mano. ¿Qué tan importante ha sido para Ona?
"Definitivamente la revista Fucsia nos abrió la puerta para salir a la luz pública. Antes de eso, nosotros siempre trabajamos en silencio. También la mano que Julián Posada nos dio ha sido supremamente valiosa. Colombiamoda del año pasado fue un quiebre en Ona. Definitivamente sí".
Fueron ocho años de trabajo, ¿de hacerse un camino, quizá, e ir seguro?
"Yo digo que hay que madurar solo, porque el público es merecedor de una respuesta madura, no inmediata. Y lo único que madura son los años, como ser humano y como trabajador. Empezar de cero y lograrlo de cero y meterse de cero a todo, no se lo recomendaría a nadie. Además por respeto al oficio, al público, a uno mismo y a la experiencia de las otras personas".
¿Cómo es la mujer Ona?
"Femenina. No hablo de edades, solo de un estado mental de madurez y de seguridad. Es una mujer atemporal, es decir, no busca la pronta moda, y yo diría que buscamos hacer diferencia, no por vestirnos diferentes, ni que nadie se vista igual a nosotros, ni más faltaba, sino porque desde el acto de comprar una pieza, sea una acción diferente. No comprar por comprar, no vestirnos por vestirnos, no usar por usar".
¿Qué tal trabajar con su hermana?
"Es como mi sombra. Ella me dice qué sí y qué no. Es como la voz interior que me recuerda, pilas, por ahí no es la cosa o se le está olvidando esto, o acuérdese que eso normalmente sale bien".
¿Por qué Ona y no Juliana Correa?
"Cuando yo empecé esto tenía el sueño de ser empresaria, no de ser una gran diseñadora. Quería crear con libertad. Así que en ese momento me parecía pretencioso usar mi nombre, porque hacerlo era decir que yo era una diseñadora y simplemente iba a empezar mi carrera de formación a la creación de un producto. Lo otro es que soy una persona y mi nombre es solo mío como ser humano y pase lo que pase con la empresa, eso no me puede tocar a mí, en mi ser y como mujer y como mamá, pareja y amiga. Cuando yo junte esas dos cosas, me sentiría todavía más comprometida, que como lo estoy. Me da demasiado susto. Me parece que el nombre de uno ya es muy fuerte, como para meterle más ingredientes".
Cuando ves a una mujer usando tus prendas. ¿Qué pasa por la mente?
"Una felicidad que no te imaginas. Yo me muero. Y no he perdido ese impacto. Si yo veo una prenda en la calle, que no es que vea 800 al día, con una, me provoca decir ¡Ay, gracias!"