Histórico

El calvario de las mujeres no termina

COMO EN LA antigüedad, la mujer sigue siendo discriminada, abusada y violentada. Una encuesta internacional indica que hay naciones que son aún un "infierno" para el género femenino, a pesar del lugar que se ha ganado en otras partes del mundo.

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27 de junio de 2011

En pleno siglo 21, cuando mujeres como Hillary Clinton, Dilma Rousseff, Cristina Fernández, entre otras, ocupan un lugar privilegiado en la política internacional, es inadmisible que la discriminación, la violencia y el abuso sexual, sean las realidades que enfrenten las mujeres en varios países del mundo.

A pesar de la liberación femenina, del éxito y la tenacidad que ha demostrado este género en todos los ámbitos y escenarios, algunas naciones se resisten a darles el crédito que merecen y mantienen sus ideas retrógradas, las cuales amparan con sus leyes, religión y cultura.

Una reciente encuesta internacional, avalada por la mayoría de asociaciones protectoras de los derechos de la mujer, y en la que participaron más de 200 expertos del mundo, calificó a Afganistán como la nación más peligrosa para las mujeres.

Y es que condiciones como el difícil acceso a la salud, la miseria y los altos niveles de violencia, hacen de este país un territorio hostil para el género femenino.

Sara Miller de Watching America (América Observa), una fundación estadounidense que protege a mujeres y niños víctimas de la violencia, explicó que los momentos actuales de Afganistán no ayudan a mejorar las condiciones para este género.

"Hay una guerra que no acaba y las prácticas culturales en ese país, que no cambian con los tiempos, se encargan de crear una zona minada para las mujeres".

Miller explicó que además es insólito que haya un fenómeno antifemenino que se extienda al resto del mundo.

"Las mujeres que quieren tener voz asumen un cargo público y retan a los hombres en todos los niveles, asumiendo funciones antes vetadas para ellas: oficiales de policías, taxistas, presentadoras de noticieros, entre otras, llegando a ser intimidadas y, en el peor de los casos, asesinadas".

De otro lado, Katherine River, una trabajadora social británica que ha dedicado 10 años a trabajar con las mujeres en Somalia, aseguró que no ha podido comprender la crueldad con la que conviven y calificó a esta nación como un "infierno en vida".

"No me acostumbro a los abusos domésticos, la discriminación económica, los abortos selectivos, la mutilación genital y los castigos con ácido", dijo.

Tampoco es casualidad que entre los cinco países más peligrosos para las mujeres se repitan las mismas prácticas. Tras Afganistán, se encuentran Congo, Pakistán, India y Somalia.

Según el analista australiano George Patton, que ha participado en varios estudios de violencia de género, en estas naciones es recurrente la sumisión de las mujeres, su trato más como objetos de satisfacción que como personas.

"La mujer no puede opinar, si lo hace es violentada. El apego a los textos religiosos de manera textual no permite que la sociedad les dé el valor real".

Explica Patton que lo único que puede cambiar esta situación es que se dé un fenómeno como el de las protestas árabes. Qué las mujeres dejen el temor y se movilicen masivamente en busca de un cambio de mentalidad.