El cambio llega de afuera
Está demostrado que el protagonismo estudiantil ha sido determinante en las grandes transformaciones culturales y en los movimientos renovadores de la historia reciente. La primavera egipcia fue impulsada en gran parte por jóvenes, muy enterados de cómo en otras naciones funcionan mejores estándares de vida. Lo han sabido gracias a la revolución de la información y el conocimiento potenciada por la tecnología informática y los nuevos medios y redes sociales, pero también porque han viajado y han tenido oportunidades de experimentar qué se siente con la libertad y todas sus ventajas, con el confort y la automatización y con la pluralidad en la sugestiva oferta de cultura y recreación.
Suelo repetir como ejemplo el caso de China. Cuando Deng Hsiao Ping vio llegado el momento de lanzar la estrategia de economía socialista de mercado, a mediados de los setentas, ya estaba germinando la semilla de la curiosidad por saber qué pasaría si se ensayaban modelos occidentales de bienestar. Miles de estudiantes chinos habían comenzado a viajar a Estados Unidos y Europa, más que a pasar vacaciones a prepararse en ciencias y tecnología en universidades del llamado mundo libre. Al regresar advirtieron que el cambio en mentalidades y cosmovisión debían enseñárselos a todos. La idea de que hay otros mundos ha seguido haciendo carrera desde entonces hasta el presente.
Deng Hsiao Ping inventó, gracias a la visión profética de semejante transformación, un sistema que equivale a lograr la cuadratura del círculo: Se apoyó en la milenaria tesis confuciana según la cual el hombre debe ser cuadrado por dentro y redondo por fuera, inflexible en sus convicciones pero flexible en su capacidad de transigir. Mediante la estrategia de economía socialista de mercado, China alcanzó un ritmo de crecimiento inesperado, se abrió a negociar con tirios y troyanos, sin variar su ideología. Las protestas en la Plaza de Tiananmen, en 1989, mostraron la exacerbación del ansia de reformas entre estudiantes que habían ensanchado sus fronteras conceptuales, pero también el autoritarismo invariable del régimen comunista, que cedía por fuera en asuntos comerciales y relaciones hasta con el diablo, pero conservaba su firmeza doctrinaria y operativa y su vocación antilibertaria. La cuadratura del círculo.
Cuando está debatiéndose la reforma a la educación superior debería enfatizarse en lo que significan movilidad internacional de nuestros estudiantes, doble titulación y pasantías en el exterior. El cambio de mentalidad, la percepción de marcos de pensamiento y de organización política y social superiores, diluyen prejuicios y falacias como la de la tal privatización. Surgen de viajar no sólo por Google-earth. Encerrarse en caducos discursos ideológicos acorta el horizonte de las ideas y priva de conocer el mundo real. El cambio hacia el espíritu de lo razonable llega de afuera.