El 'chicken' llega con dura competencia
Así es que se preparan los avicultores colombianos para una dura competencia de E.U. con el TLC.
Se agotó el tiempo de los lamentos y ya es un hecho que el pollo americano se meterá al corral del mercado avicultor nacional desde septiembre próximo.
Ese mes comenzarán a llegar a puertos colombianos los primeros contenedores cargados con pollo, por cuenta de las preferencias arancelarias del Tratado de Libre Comercio, tras cumplirse los trámites para la administración de los contingentes (cupos de importación).
Los primeros pollos enteros que lleguen tendrán un arancel de 18 por ciento y llegará a cero en 10 años. Pero si arriban solo embarques de pechugas o alas, el impuesto es cero desde el día uno.
Igual pasará con las 27.040 toneladas que pueden entrar hasta mayo de 2012 con los llamados 'cuartos traseros' (pierna, muslo, contramuslo y rabadilla) y que crecerán gradualmente hasta llegar a 50.645 toneladas en 17 años.
Pero el asunto no es solo que llegue lo que menos se comen los estadounidenses del ave, sino que lo hacen ganándose de entrada el 2,5 por ciento del mercado con unos precios imposibles de superar para el pollo nacional.
David contra Goliat
El kilo de cuartos traseros que venden allá como subproducto a 1,10 dólares (2.017 pesos), puesto en Colombia vale tres mil pesos, es decir, 1.500 menos que el kilo nacional.
En esas condiciones, los productores colombianos tienen por qué preocuparse, cuando Estados Unidos es el principal exportador de pollo del mundo.
Nada más el año pasado los competidores del país del norte vendieron 3.600 millones de dólares en 3,2 millones de toneladas, tres veces lo que produce Colombia para el consumo interno, porque las exportaciones son residuales y pensar en vender a Estados Unidos es hoy un imposible.
"Son tantas las barreras sanitarias que ni siquiera México, que tiene un TLC desde hace 10 años, ha podido exportar el primer kilo de pollo a ese país. Por eso, el tratado para nosotros es completamente inequitativo", expresa Andrés Moncada Zapata , presidente de la Federación Nacional de Avicultores (Fenavi).
A esa adversidad hay que sumar, a juicio del líder gremial, que el Gobierno ha perdido siete valiosos años para poner a punto a los entes sanitarios para responder a las exigencias de admisibilidad de otros mercados potenciales como países vecinos, China y Corea del Sur.
Para ajustar, hay sobreoferta de pollo en el mercado interno que ha deprimido los precios, para beneficio de los consumidores, aunque implica apretar más las ganancias de un sector que genera 400.000 empleos directos y espera crecer en 2012 hasta un tres por ciento.
Más consumo, una salida
En ese contexto, ahora los productores nacionales se juegan sus últimas tres cartas para enfrentar los embates de un TLC desigual: ganar costo-eficiencia en la producción, fidelizar a los clientes y promover más consumo en el país .
En primer lugar, las compañías colombianas han tecnificado su producción y apelado a esquemas de integración vertical de la cadena, desde la producción del alimento, pasando por el levante en granja y el procesamiento.
Es el caso de Operadora Avícola, alianza entre Pimpollo, Friko y Superpollo Paisa, que tiene el 13 por ciento del mercado nacional. Esta compañía, que el año pasado facturó 600.000 millones de pesos, ahora prepara su esquema productivo para aprovechar la baja de precios en insumos como el maíz que llegue de Estados Unidos.
"También estamos reforzando nuestra distribución en todos los canales, en especial el tradicional (tiendas de barrio), para fidelizar a nuestros clientes con mejor servicio y mejor precios", explica Rafael Beltrán , director Comercial del conglomerado con 4.200 empleados directos.
La última carta de los avicultores frente a la competencia estadounidense es incrementar el consumo interno de pollo y aspiran a que cada uno se coma este año 24,5 kilos, libra y media más que en 2011.
"Tenemos fuertes campañas en radio y televisión, convenios con el Icbf para enseñar en comedores comunitarios buenas prácticas de manejo del pollo, y alianzas con empresas de consumo masivo para incentivar el pollo junto a otros productos", explica el presidente de Fenavi.
Esa última fórmula ya la aplican con la multinacional Unilever, a la espera de que el mercado no se quede corto para la producción de pollo nacional y del 'chicken'.