El crimen también tiene un espacio en Facebook
El caso más reciente todavía conmociona a Colombia y aún no arroja un resultado concluyente. Se trata de un presunto abuso sexual cometido por un grupo de jóvenes en el municipio de Chinchiná, Caldas, que fue registrado en video y luego publicado en un perfil de Facebook.
Las imágenes y los perfiles de los involucrados desaparecieron apenas una hora más tarde, pero dejaron al descubierto como un crimen que pudo haber quedado en el anonimato por la ausencia de una denuncia formal, se puede transformar en un asunto público con una exposición que permaneció apenas unos cuantos minutos en esa red social.
Tras la avalancha de comentarios que despertó el video, un hombre de 18 años se presentó voluntariamente a las autoridades y más tarde lo hicieron otros cuatro jóvenes, entre ellos tres menores de edad quienes, además de reconocer su participación en el caso, pidieron protección por las amenazas que se multiplicaron con el paso de las horas.
La general Mirella Cordon, comandante de la Región 6 de la Policía, dijo entonces que el primero de los jóvenes en acudir a las autoridades reconoció haber grabado el video con su celular, pero aseguró que fue uno de sus amigos quien lo publicó en Facebook desde ese dispositivo.
Tras la exposición mediática, la mujer presuntamente abusada decidió instaurar la denuncia y el proceso avanza con los cinco involucrados privados de la libertad e imputados con el delito de acceso carnal con persona puesta en incapacidad de resistir.
"El Facebook de los sicarios"
En julio de 2011 una investigación del periódico Q'hubo puso en evidencia que los integrantes de varios combos del municipio de Itagüí, vinculados a las estructuras delincuenciales de Calatrava y La Unión, utilizaban Facebook para intercambiar amenazas, exponer sus armas y celebrar los golpes a los bandos contrarios.
La investigación hizo seguimiento a 31 perfiles, la mayoría identificados con seudónimos, y en ellos se encontraron elementos como imágenes alusivas a los "combos", fotografías de armas y supuestos combatientes eliminados e incluso relatos en primera persona de homicidios y masacres.
En ese momento, tanto el CTI como la Sijín dijeron no contar con investigaciones específicas sobre esos casos.
La indignación y el linchamiento
Recientes casos de atracos en Medellín, ejecutados desde motos, con parrillero en su mayoría, han despertado un fenómeno que no era frecuente hasta hace algunos meses. Algunos de esos robos han quedado registrados en fotografías capturadas desde teléfonos celulares y luego publicadas en Facebook y Twitter como testimonio.
Sin embargo, las autoridades responden que sin una denuncia formal el alcance de esas fotografías es reducido.
Al ser consultado sobre uno de esos casos, publicado en redes el pasado 30 de diciembre, el secretario de Seguridad de Medellín, Iván Darío Sánchez, pidió que la preocupación ciudadana no se reduzca a la publicación de las fotografías: "Las denuncias se deben hacer ante la Fiscalía", dijo el funcionario.
Por su parte, German Darío Giraldo, director Seccional de Fiscalías de Medellín, sostiene que existen grupos de trabajo tanto en esa institución como en la Policía que analizan ese material para iniciar las investigaciones correspondientes: "Esas fotos y esa información nos puede servir como evidencia, se le entrega al fiscal para iniciar los trámites procesales pertinentes. Nos interesa que la gente tenga la claridad de que ese material nos sirve como insumo procesal", dice el funcionario.
Sin embargo, esos casos han motivado otro tipo de reacciones y también ha sido Facebook el escenario utilizado por algunos usuarios para protestar, indignarse y en algunos casos convocar a tomar la justicia en mano propia y promover el linchamiento de los criminales.
Es así como el ciudadano, víctima directa o por solidaridad, se transforma en un instigador del delito, expresión que también tiene su lugar en Facebook.
El caso de abuso sexual en Chinchiná también es un buen ejemplo de ese fenómeno. A partir de la publicación del video surgieron expresiones ciudadanas que llamaban en principio a la acción de las autoridades y la sanción social, pero luego al linchamiento de los presuntos abusadores.
"A esas basuras de violadores es mejor que confiesen y que las autoridades hagan verdadera justicia ejemplarizante, porque de lo contrario nosotros, la comunidad, tomaremos soluciones radicales, también subiendo un video, pero de cómo descuartizar a un violador", dice uno de los comentarios publicados en un grupo que surgió para rechazar ese abuso.
En muchos casos ese tipo de amenazas se quedan en las redes. Sin embargo, en Medellín, las autoridades han rechazado ese tipo expresiones y han asegurado que también las combatirían en caso de materializarse.