Histórico

El curioso golf de Michael y Evans

EL GOLFISTA BRITÁNICO estuvo en una capilla del barrio Brisas del Jardín, en Manrique, que recibe ayudas de Naciones Unidas. Allí compartió con un grupo de niños a quienes les prometió regalarles bolas de golf. Es uno de los extranjeros de la Copa Antioquia que abre hoy.

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17 de febrero de 2010

A la entrada, con unos palos de escoba cortados y unas pelotas de tenis, esperaban a Ben Evans. Eso es lo más parecido a unos palos de golf que hay en Brisas del Jardín.

Allá, en un barrio que queda arriba de los tanques de agua de Manrique, y a una capilla a la que solo se puede llegar a pie, estuvo Ben, uno de los golfistas que hoy comenzará su acción en la Copa Antioquia.

Ben, británico de tan solo 22 años, es embajador del Plan Mundial de Alimentos, y llegó a la capilla de Brisas del Jardín para ver, de primera mano, a qué es lo que entrega su esfuerzo.

Allá se encontró un panorama único, con un centenar de niños que saben mucho de fútbol y poco de birdies.

-"¿Quiénes saben de golf?", preguntó el padre Fernando Vélez, párroco de la capilla.

Solo un puñado de niños alzaron la mano, mientras que todos miraban a su alrededor, en una capilla que ese día solo tenía sillas plásticas y viejos pupitres de colegio.

-"Yo, yo, yo sé", dijo uno de ellos, abalanzándose sobre el rubio, que tenía el rostro tan rojo -por la timidez- como el color de su camisa.

El niño no explicó mucho, solo hizo un ademán con los brazos, dando a entender un swing , sin bola, sin palo.

"Sí, muy pocos sabían de golf, pero se ve que averiguaron. Fue muy lindo llegar y que todos quisieran saber", dice Evans, integrante del tour europeo Challenge, una de las novedades de esta Copa Antioquia, que trajo a 60 rubios europeos como el inglés Benjamin.

Le tocó explicar, primero con las escobas viejas y las pelotas de tenis, luego con un palo 4 que bajó de su bolsa y cuatro bolas que quedaron en las manos de los niños de la capilla.

"No quites la mirada de bola", le decía Ben a Michael, quien pese a tener un nombre anglo no entendía ni cinco de lo que le decía el golfista. Michael, de gorra de béisbol, solo cogía con fuerza el palo de escoba y le mandaba un riendazo duro a la bola como si quisiera descocerla. No le pegó bien.

"Es la primera vez que hago una visita con el programa, no sabía qué me iba a encontrar, pero siento que es algo lindo, que entrego mi tiempo para algo bueno", explicó Evans, quien después de este torneo estará en el Kenia Open, y hará una visita similar con los niños de Nairobi, su capital.

Ben llegó para ayudar a una comunidad de 275 niños, atendidos por la Fundación Emmanuel y la capilla del padre Vélez. Su empujoncito pretende que esos menores tengan la alimentación por un año más.

Lo alto de ese barrio impresionó a Ben, que no dejaba de mirar ese curioso paisaje, de casas a medio hacer, pero con una vista de una ciudad de la cual solo había conocido el hotel y el campo del club La Macarena, en Llanogrande.

"Por lo que veo es una ciudad bonita, y con gente muy amable, que siempre te saluda y te sonríe. Solo hay que mirar a los niños, que sin conocerme me recibieron muy bien", explica el británico, quien desde hoy estará en competencia en la segunda edición de la Copa Antioquia, un torneo de categoría mundial, que reunirá en un mismo campo, a jugadores de tres circuitos: el Challenge, el Canadian y el Tour de las Américas.

Serán cuatro días de competencia, con nombres como los del colombiano Manuel Villegas, el francés Julien Guerrier (con experiencia en majors ), y el actual campeón, el sueco Peter Gustafson.

Ben Evans, sin el rótulo de favorito, será uno de los grandes contendores. Dejará el trabajo social y se pondrá en el del golfista, el que hace desde que tenía la edad de Michael, quien ya aprendió a jugar con un palo de escoba y una pelota de tenis.