El dolor de una madre despojada
Ayer en la mañana el país despertó horrorizado con la noticia, macabra, por decir lo menos, de una joven engañada a la que llevaron a un despoblado en la periferia de Santa Marta y le practicaron una cesárea a todas luces violenta y antihigiénica.
Lo peor es que los agresores robaron el bebé que cumplía ocho meses de gestación. Ambos, madre e hijo, quedaron en precarias condiciones de salud, aunque se recuperan.
No cabe, en cabeza alguna, comprensión a un acto tan inhumano y denigrante. Por fortuna, la criatura fue hallada en un vecindario cercano. Allí la llevó una pareja que fingió haber cumplido un embarazo. Su propósito era ocultar la pérdida reciente de su feto, al parecer a causa de episodios de violencia intrafamiliar. ¡Ayyy, país, qué dolorosa y condenable treta!