Histórico

El drama de ser viejo en Portugal

Abandono. Ingratitud. Soledad. Muchos ancianos mueren en sus casas y nadie se entera.

Loading...
15 de febrero de 2012

Nueve años permaneció desaparecida la señora Augusta Martinho , una anciana portuguesa de la que nadie daba razón. Ninguno de sus vecinos sabía que había pasado con ella. La soledad en la que vivía la mujer la arrinconó a tal forma, que solo fue encontrada cuando el gobierno, al ver que no pagaba impuestos, le hipotecó su casa y la entregó a otra familia.

La suerte de Martinho laceró a Portugal. La mujer había muerto en su casa en 2002 y su cadáver fue hallado por la mujer que recibió el apartamento, del norte de Rinchoa, municipio al norte de Portugal, de manos del gobierno.

El adiós de esta mujer parece repetirse en uno y otro rincón del mundo donde las sociedad se van envejeciendo a pasos de gigante. Portugal es un país de 10,6 millones de habitantes, de los cuales 2 millones son adultos mayores.

"Parece que nadie se había dado cuenta de que Portugal es uno de los países más envejecidos del mundo y que nuestros ancianos son los más pobres de Europa, en su mayor parte enfermos crónicos, de los cuales muchos sufrirán demencias", indicó María José Nogueira Pinto , diputada conservadora.

Colombia
Aunque parece un caso lejano no lo es tanto. La situación colombiana parece irreversible. Según el DANE, en 1992 el país tenía 1.804.921 ancianos, hoy esa población suma 3.259.546, siete por ciento de la población actual, muchos de ellos viviendo en estado de indigencia o dependiendo del apoyo, que en muchos casos, se convierte en caridad, de familiares y vecinos.

Sin embargo, según el Censo de Población y Vivienda, los sitios de habitación de los adultos mayores cuentan en un 71,75 por ciento con acueducto, 56,48 por ciento con alcantarillado y 86,69 por ciento con el servicio de energía eléctrica. Que contrasta con la cobertura del resto de población que alcanza 84,7, 75,4 y 96,8 por ciento respectivamente.

La proporción de personas enfermas se incrementa ligeramente, por edad, hasta alcanzar un 20 por ciento entre los de 80 a 89 años. El Gobierno colombiano ayuda a los adultos mayores en situación de indigencia, pero aún falta una política pública para una atención integral.