Histórico

EL ‘EJE DEL MAL’ DESDE OTRA PERSPECTIVA

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09 de diciembre de 2013

El 24 de noviembre se anunció el acuerdo provisional sobre la política nuclear de Irán, que establece un periodo de seis meses para llevar a cabo negociaciones sustanciales.

El "acuerdo histórico" contiene muchas concesiones importantes de Irán, aunque nada comparable por parte de Estados Unidos, que simplemente aceptó limitar temporalmente sus castigos contra Irán.

Sería fácil imaginar posibles concesiones estadounidenses. Para mencionar solo una, Estados Unidos es el único país que viola directamente el tratado de no proliferación nuclear (y, más gravemente, la Carta de Naciones Unidas) al mantener su amenaza de fuerza contra Irán. Estados Unidos podría insistir también en que su cliente israelí se abstuviera de violar gravemente el derecho internacional, uno de muchos casos.

En la narrativa general, se considera natural que sólo Irán deba hacer concesiones. Después de todo, Estados Unidos es el Caballero Blanco que encabeza a la comunidad internacional en sus esfuerzos por contener a Irán, "la amenaza más grave contra la paz mundial" y por obligarlo a abstenerse de sus agresiones, del terrorismo y otros crímenes.

Hay una perspectiva diferente, que se escucha poco aunque merecería por lo menos una mención. Empieza por rechazar la afirmación de Estados Unidos de que este acuerdo rompe con la falta de disposición que hubo durante diez años para abordar la supuesta amenaza nuclear iraní.

Hace diez años, Irán ofreció resolver sus diferencias con Estados Unidos respecto de su programa nuclear, junto con todas las demás. El gobierno de Bush rechazó la propuesta encolerizado y reprendió al diplomático suizo que la trasmitió.

La Unión Europea e Irán buscaron un arreglo, según el cual Irán suspendería el enriquecimiento de uranio mientras que los europeos le darían la garantía de que E. U. no atacaría. El intento fracasó.

También en 2010, los miembros del tratado de no proliferación convocaron a una conferencia internacional para llevar adelante una iniciativa árabe, pendiente desde hacía mucho tiempo, para establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en la región. La cita era en Helsinki para diciembre de 2012. Israel se negó a asistir. Irán aceptó sin condiciones.

Entonces Estados Unidos anunció que se cancelaba la conferencia, señalando las objeciones de Israel. Ese aislamiento de E. U. en la arena internacional es bastante normal en una amplia gama de temas.

Se puede considerar que Estados Unidos dirige a la comunidad internacional solo si esta se define como Estados Unidos y quien quiera acompañarlo, a veces mediante intimidaciones, como a veces se reconoce tácitamente. En pocas palabras, aceptan las órdenes de Estados Unidos sólo por miedo.

La perspectiva alterna refuta el resto de la versión estadounidense estándar. No pasa por alto el hecho de que durante 60 años, sin interrupción, Estados Unidos ha estado torturando a los iraníes. Esa miseria empezó en 1953, con un golpe de Estado instrumentado por la CIA para derrocar al gobierno parlamentario de Irán e instalar al sah, un tirano que recopiló uno de los peores historiales en materia de derechos humanos en su calidad de aliado de Washington.

Cuando el sah fue derrocado en 1979, Estados Unidos se dirigió a apoyar a Sadam Husein en su criminal guerra contra Irán; finalmente participó directamente poniendo su bandera en buques iraquíes para romper el bloqueo iraní. En 1988, un buque de la armada estadounidense derribó un avión iraní en el espacio aéreo comercial, matando a 290 personas. El buque regresó a casa y recibió honores presidenciales.

Cuando Irán fue obligado a capitular, Estados Unidos renovó el apoyo a su amigo Sadam, incluso invitando a ingenieros nucleares iraquíes. Después, el gobierno de Bill Clinton le impuso a Irán unas sanciones que se han vuelto mucho más duras en los últimos años.

Hay dos Estados rebeldes que operan en la región recurriendo a la agresión y al terror y violando a su placer el derecho internacional: Estados Unidos y su cliente Israel. Irán efectivamente llevó a cabo un acto de agresión: conquistó tres islas árabes durante el régimen del sah, apoyado por Estados Unidos. Cualquier acto de terrorismo creíblemente atribuido a Irán palidece en comparación con lo que han hecho esos dos estados rebeldes.

Es comprensible que los Estados rebeldes tengan fuertes objeciones a todo elemento de disuasión en la región, y que libren campañas para liberarse de tales restricciones.

¿Hasta dónde llegará el Estado rebelde menor para eliminar el temido elemento de disuasión con el pretexto del "miedo existencial"? Algunos temen que llegue demasiado lejos. Micah Senko, del Consejo de Relaciones Exteriores, advierte en la revista Foreign Policy que Israel podría incluso llegar a la guerra nuclear. El analista de política exterior Zbigniew Brzezinski invita a Washington a dejarle muy claro a Israel que la fuerza aérea estadounidense lo detendría si tratara de bombardear.

¿Cuál de estas perspectivas en conflicto está más cerca de la realidad? Responder a esta pregunta es mucho más que un ejercicio útil. Hay consecuencias globales significativas que dependen de la respuesta.