Histórico

El espejito de Uribe

12 de febrero de 2009

Se siguen profiriendo peligrosos señalamientos desde el gobierno contra los periodistas. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) los llamó "desmedidos". Los relatores especiales para la libertad de expresión de la ONU y la OEA manifestaron su preocupación porque ponen en mayor riesgo la vida e integridad personal de los reporteros.

No se trata esta columna de una defensa a ultranza de los periodistas Hollman Morris y Jorge Enrique Botero, ni de sus posiciones ni actitudes profesionales. Al primero lo conozco hace mucho tiempo, pero hace más de tres años que no tengo contacto con él. Al segundo nunca en la vida lo he tratado personalmente. Se trata, sí, de hacer una defensa radical de la libertad de expresión, del periodismo y de los periodistas.

El presidente Álvaro Uribe llamó a Morris "cómplice del terrorismo", porque estaba en el lugar de entrega de los militares y policías liberados el pasado 1 de febrero. Y a Botero le llovieron descalificaciones por suministrar información a Telesur. Ya lo describió Daniel Samper Pizano: Botero olvidó su papel de garante y regresó, en un error evidente, al de periodista a sabiendas de que quebrantaba sus compromisos.

A Morris lo enjuiciaron porque entrevistó a los uniformados aún cautivos y, claro, por estar allí en una especie de privilegio otorgado por las Farc. ¿Quién dijo que por ser testigo de excepción Morris se convierte casi en guerrillero? Aun más: ¿quién dijo que por hacer un periodismo en contravía de las visiones del actual gobierno (o de los de antes o de los venideros) Morris es un delincuente?

Se lo acaban de observar la ONU y la OEA al presidente Uribe. El gobierno y sus funcionarios de más alto rango "tienen el deber de respetar la circulación de informaciones y opiniones, incluso, cuando estas son contrarias a sus intereses y posiciones".

Recuerdo que en marzo de 1997 estuve en la entrega, al CICR, de familiares de jefes del Eln y las Farc secuestrados por Carlos Castaño y sus Autodefensas de Córdoba y Urabá. ¿Eso me convertía en amigo del terrorismo paramilitar? Nada más ajeno a la realidad.

La presencia del periodista Daniel Samper sirvió para saber que sí hubo sobrevuelos militares que pusieron en riesgo la reciente misión humanitaria. Es mejor tener varias versiones de los hechos. No solo, por ejemplo, las del ministro Juan Manuel Santos, con frecuencia cargadas de verdades a medias, o las del Presidente, llenas de calificativos "desmedidos".

Cuando Uribe era gobernador, en 1996, también se molestó porque la prensa registró una amenaza de paro armado de las Farc en el oriente de Antioquia. Él y su secretario Pedro Juan Moreno apelaron a las mismas descalificaciones de ahora. Entonces, se publicó un editorial según el cual la verdad es un espejo que cayó del cielo en pedazos. Cada quien ha recogido un pedazo de espejo, un pedazo de verdad. El Presidente, como solo parece ver todo desde su espejito, seguramente no lo leyó.