EL EXILIO POR CÁRCEL
Queda comprobado que el organismo investigador perdió legitimidad después de que Viviane Morales no se hizo a un lado con el escándalo de su esposo, Carlos Alonso Lucio.
El caso en contra de Luis Carlos Restrepo es el mejor ejemplo de esto.
Ciertos o no los cargos que la Fiscalía le imputa al excomisionado de Paz por la falsa desmovilización de un grupo guerrillero, el debate dejó de ser judicial para convertirse en un enfrentamiento político.
Equivocado.
Lo cierto es que el exceso de la Fiscalía al imputarle a Restrepo cargos tan serios como el de peculado agravado en favor de terceros, prevaricato por acción, fraude procesal y tráfico de armas agravado, le añade un tinte político al caso, dándole un pasaporte a Luis Carlos Restrepo para que consiga un asilo político legítimo.
Una lástima, porque el debate politizado puede empantanar la búsqueda de la verdad en este caso, en el que los hechos demuestran que alguien debe responder ante la justicia, puesto que la desmovilización de la columna guerrillera sí fue, en gran parte, un montaje.
Por un lado, alias Olivo Saldaña estaba en la cárcel y ya había abandonado las Farc.
Por el otro, un gran porcentaje de los supuestos guerrilleros eran en realidad civiles reclutados por Saldaña en el último minuto; y, finalmente, la avioneta que el grupo entregó como un gran símbolo, en realidad había sido confiscada meses atrás por el Ejército. Una obra de teatro.
Lo que está por comprobar es si el excomisionado fue una víctima más del espectáculo orquestado por Saldaña con complicidad de los militares, como propone el mismo Restrepo; o su autor intelectual, como establece la Fiscalía.
Ahora bien, queda claro que el gobierno de Uribe se benefició en su momento de la supuesta desmovilización.
Todo el show ocurrió en una situación crucial en la que se destapó el terrible escándalo de las torturas en el interior del Ejército, y cuando las Farc tenían sometidos seis departamentos por paros armados.
La falsa desmovilización anuló todos esos temas en la opinión pública. Tanta fue la importancia de este evento en su momento para el presidente Uribe y su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos , que posteriormente utilizaron a Saldaña como testigo estrella en la farcpolítica contra Piedad Córdobay Jorge Enrique Robledo.
En otras palabras, el montaje de la Cacica Gaitana fue tanto un engaño a la opinión pública, como un mensaje fulminante para las Farc. Un arma de doble filo que ahora necesita ser develada en su integridad y judicializados los responsables de esta farsa.
Por eso la Fiscalía tiene que entregar pruebas contundentes en contra de Restrepo para que su posible asilo sea insostenible, o, de lo contrario, perseguir a quienes pueden ser los otros responsables del montaje.
La justicia se juega su credibilidad en este caso y no puede seguir dando pasos en falso, como algunos que ya ha dado.