El Medellín enruta su futuro
Elegir un buen cuerpo técnico y fortalecer las bases, puntos clave. ¿Quiénes se van y quiénes quedan?
El DIM atraviesa un momento cumbre de cara a su futuro. Nuevos accionistas y cambios de técnico y presidente, en pleno centenario y con el descenso amenazando, significa un alto riesgo que no pueden ser en vano.
En el club se habla de la implementación de la cultura del éxito con miras a la eficiencia, la buena reputación, la competitividad, el compromiso social y los resultados deportivos. Un lenguaje común en la administración de empresas de alto vuelo, pero extraño en el ambiente futbolero nuestro, acostumbrado a manejos que han terminado en pesadillas.
Los actuales accionistas escarlatas, hinchas como los que más del Poderoso, están dispuestos a jugarse el partido de sus vidas, conscientes de que el cambio requiere tiempo y sabedores también de que en el fútbol la presión de la fanaticada no da tregua.
Pero hay voluntad de hacer grande al Rey de Corazones, como llaman sus seguidores al conjunto hoy en día direccionado por el Equipo del Pueblo, empresa que necesitará de paciencia para obtener sus metas.
Los retos emocionan al hincha optimista y asustan al inmediatista. Pero la tarea ya empezó y la más inmediata es acertar en la elección de un técnico con buenos logros y, a la vez, un líder que se ajuste a la filosofía de empresa. Ya se han dado pasos firmes, aunque solo hasta el final del presente torneo revelarán el nombre.
A la par está la definición de los contratos, pues de los jugadores profesionales inscritos en la Dimayor en la actualidad, a seis se les vence entre junio y julio, a diez en diciembre, mientras que los restantes son patrimonio del club.
De los primeros, los dirigentes quieren responder al clamor de la afición y dialogan con Diego Herner, Germán Cano y Leandro Castellanos. El resto (Julián Guillermo, John Viáfara y William Zapata ) es una incógnita que se resolverá con el paso de los días.
Aprovechar la cantera
Uno de los objetivos es que en un plazo de cuatro a seis años el DIM tenga inscritos en la Dimayor, mínimo, 18 jugadores provenientes de la cantera, advierte Fernando Jiménez, director deportivo del club.
En la actualidad, en cuatro categorías que cumplen buenas campañas en la Liga, hay inscritos 85 talentos, la mayoría (61%) nacidos en Antioquia, contrario al concepto que se tiene de que el fútbol de la Costa está metido en el Medellín (ver gráfico).
"Hemos establecido un estricto programa de veeduría -anota Jiménez- para potenciar el talento de la región y lo mejor del país. Vamos a todos los torneos con el fin de buscar jugadores calificados".
El trabajo de las divisiones menores, cuyo presupuesto de este año asciende a 1.000 millones de pesos, está orientado por Octavio Rivera, que también coordina la academia (escuela) que tiene 400 alumnos.
"No queremos dar pasos en falso, buscamos volver a los procesos del pasado reciente (década del 2000) cuando el Medellín fue uno de los clubes más existosos con base en su cantera", agrega Rivera.
Y resalta el grupo de trabajo en el que aparecen Gabriel Jaime Gómez, encargado del trabajo táctico en todas las categorías; Óscar Pérez, técnico interino del plantel profesional; Carlos Andrés Vásquez, Ricardo Calle, Wilson Londoño, Wilson Silva y Víctor Gaviria, además de un equipo médico calificado y reconocido en Colombia.
El fin último de este proyecto deportivo es construir un modelo de juego que responda a la estirpe y la historia del Medellín, con estilo y calidad, "pensando primero en la formación integral del deportista".
Y todo ello, dicen sus nuevos orientadores, acompañado de triunfos que hagan del DIM una marca fuerte en el fútbol continental.