El Niño y el dólar asustan a los bananeros
Las condiciones para comercializar la fruta también empañan el panorama del sector.
La tasa de cambio del dólar por debajo de los 2.000 pesos y el fenómeno climático de El Niño, auguran un segundo semestre difícil para el sector bananero.
El empresario Gabriel Harry Hinestroza, insiste en que una tarea urgente que debe acometer el Gobierno es ponerle freno a la revaluación. "Los bananeros esperamos ese apoyo para no desaparecer como sector productivo. Si el país mantiene la revaluación, es imperativo un auxilio para poder adelantar las tareas de sanidad que son las más costosas".
Para este productor bananero, la actividad necesita una tasa de cambio de 2.200 pesos y la creación de un Certificado de Reembolso Tributario (Cert laboral), para seguir adelante.
El presidente de Sintrainagro, Guillermo Rivera Zapata, comenta que la dinámica del negocio se ha visto debilitada debido a que los empresarios no han hecho inversiones que permitan ejecutar las tareas de mantenimiento que los cultivos bananeros requieren.
"La falta de recursos para abonar las plantaciones ha reducido su productividad y se han desmejorado los salarios de los trabajadores", explica el dirigente sindical, quien asegura que este año se han perdido unos 2.500 empleos en diez fincas que fueron cerradas y advierte que hay otras 20 en proceso de cierre.
Rivera agrega que el desenlace del proceso de reestructuración que inició hace algunos meses la comercializadora Banacol tiene en vilo la continuidad de unos 5.000 puestos de trabajo en Urabá.
"A esa empresa le dieron seis meses de plazo, que se vencen ahora en agosto, para que el promotor demuestre que es viable y tener 37 mil millones de pesos para firmar el acuerdo de reestructuración, y como no tiene para hacer inversión y cumplirle a los trabajadores, menos tendrá para disponer de esos recursos. Eso va muy mal".
Otro aspecto en contra de la actividad bananera colombiana tiene que ver con la recomposición de la comercialización mundial de banano.
Los analistas de Aktiva Servicios Financieros señalan que "el cambio en el poder de compra que tenían las grandes comercializadoras se ha transmitido a las cadenas minoristas, en especial en Europa. Todas esas empresas, bajo la bandera del menor precio para los consumidores y su capacidad de exigir grandes cantidades, les transmiten esa disminución a los productores que en algunos casos puede llegar a ser insostenible".
Prueba de ese fenómeno, denuncia Rivera, es que las comercializadoras se están quedando sin mercados en el exterior y debido a la baja productividad de las fincas están incurriendo en incumplimientos.