Histórico

El Papa de las reformas

El llamado a no excluir de la Iglesia Católica a los homosexuales y a brindar más espacios a la mujer dentro de la institución, últimas sorpresas del Papa.

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29 de julio de 2013

Las cámaras lo siguen desde que fue elegido Papa, el pasado 13 de marzo, y los titulares se reproducen cada vez que hace declaraciones como las de ayer, en las que dejó claro que no condena a los homosexuales y pidió abrir más espacios en la Iglesia Católica para las mujeres.

"Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, quien soy yo para juzgarla. El catecismo de la Iglesia Católica explica y dice no se deben marginar a esas personas y que deben ser integradas en la sociedad", aseguró el sumo pontífice a un grupo de periodistas que lo acompañaron en el avión que lo llevó de regreso a Roma desde Río de Janeiro, en donde presidió la Jornada Mundial de la Juventud.

El Papa Francisco añadió que, aunque "la puerta está cerrada" para el sacerdocio femenino, lo cierto es que en la Iglesia "no hemos hecho una profunda teología de las mujeres" y que la participación femenina debe ser "más que hacer de monaguilla, o de presidenta de Caritas, etc, debe ser algo más".

Aunque para algunos se trata de un giro en el mensaje de la Iglesia, que encuentra en parte explicación en la apertura de pensamiento que le otorga su título como licenciado en Ciencias Químicas, el Papa es para otros un fenómeno mediático que sabe administrar sus golpes de opinión.

"El mensaje de la Iglesia no ha cambiado en Brasil, por mucho que ciertos titulares nos quieran convencer de lo contrario. Con todos mis respetos hacia el Papa Francisco, dudo de que las razones de su popularidad se deban a su atractiva personalidad", manifestó el periodista español, experto en temas políticos y sociales, Juan Bosco Martín Algarra en el diario La información.com.

A su postura se opone el teólogo colombiano José Ricardo Acero, quien, a pesar de resaltar la calidad de jesuita de Francisco a la hora de mantener la coherencia entre su discurso y sus acciones, no lo señala como un reformista.

"El tomó el nombre de San Francisco de Asís, a quien la iconografía lo presenta como quien sostiene la iglesia en uno de sus hombros, no para reformarla sino para levantarla desde la decadencia, con una actitud sencilla, con una identidad particular desde el Evangelio, sin alardear ni darse notoriedad", aseguró.

A continuación, los elementos del discurso del Papa que han generado revuelo.