Histórico

El Partido Liberal se salió de su rol de oposición

06 de septiembre de 2008

Decidir la postura en los debates de las reformas política y judicial, concentrarse en los escenarios de coyuntura actual como "verdaderos opositores" y dedicarse a pulir el abanico de precandidatos que ofrecerán en las elecciones internas para elegir el personaje que se medirá al candidato del uribismo en 2010, es el panorama que el Partido Liberal dejó pendiente sobre la mesa en materia política esta semana.

Con el Gobierno Nacional, llegó la hora de bajarle el tono a las declaraciones y dedicarse a pensar en su electorado, pues según varios expertos, el balance de las últimas semanas no fue el mejor.

El jueves, el presidente Álvaro Uribe dijo a su bancada en el Congreso que buena parte de su molestia se debe a las palabras del ex presidente César Gaviria Trujillo el 27 de agosto.

Ese día el jefe del Partido Liberal respondió al Presidente quien lo acusó de no haber hecho nada durante su mandato para evitar que en la Constitución de 1991 quedara abolida la extradición: Uribe "no tiene autoridad moral alguna para darme lecciones en esa materia".

Gaviria se refería al escándalo del 24 de agosto cuando varios medios de comunicación denunciaron que Diego Álvarez, abogado del jefe paramilitar Diego Fernando Murillo Bejarano (alias "don Berna) y Antonio López (alias "Job"), vocero del bloque Cacique Nutibara, de las Auc, habían visitado en abril la Casa de Nariño, donde se reunieron con dos funcionarios del Gobierno.

Un día después, cuando el presidente Uribe salió a explicar las circunstancias en las que se dio la reunión, aseguró que "un gobierno del oficialismo liberal" se alió con "Los Pepes" para perseguir a Pablo Escobar .

Para hombres cercanos a la línea de Uribe, como el politólogo y catedrático de la Universidad del Rosario Vicente Torrijos; y otros de la vanguardia de Gaviria como el ex alcalde de Bogotá Jaime Castro, el Partido Liberal y el Gobierno cayeron en una discusión que "nada aporta al país".

A eso se le suma la pelea entre Uribe y el senador Juan Fernando Cristo, que poco interés político tiene y del cual el Gobierno mostró más sagacidad para sacudirse.

Liberalismo anclado
Una muestra de la ventaja que sacó el Gobierno de este debate fue el manejo que le dio a la situación.

Mientras en los medios se divulgaba el guiño de Uribe a una eventual campaña presidencial del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos; del ex senador Germán Vargas Lleras; la embajadora en el Reino Unido, Noemí Sanín, y el ex ministro del Interior Carlos Holguín; Uribe informaba a su bancada la existencia de un cheque por 2 millones de pesos que habría sido enviado por Cristo al Presidente en 1991 para financiar su campaña al Congreso.

Según se lo dijo Uribe a los miembros de su bancada, él se negó a recibir el aporte "por ser dinero del narcotráfico".

Según Torrijos, el Gobierno le sacó ventaja al liberalismo lanzando dos "ataques": una propuesta política que fue la baraja de sucesores presidenciales y la denuncia del cheque.

La respuesta de Cristo retando al Presidente para que se investiguen sus campañas y el bombardeo de comunicados del Partido Liberal en su defensa, demostraron que cayeron en un inmovilismo político.

"Una parte de la estrategia del Presidente es hablar del pasado y del futuro para darle dinámica al escenario y enseñar que el uribismo es un movimiento de visión. Grave error cometió el Partido Liberal que cayó en ese terreno de arenas movedizas y se dedicó a responder hechos viejos", dijo Torrijos.

Sin duda, al dejarse arrastrar en esa controversia, el Partido "cerró la puerta para renovar su base política y presentarse como una verdadera alternativa de poder", puntualizó el analista, quien al igual que Castro consideró que las arremetidas entre Uribe, Cristo y Gaviria, no mostraron otro interés sino "desprestigiarse mutuamente y ratificar que el Partido Liberal está anclado en el pasado".

El camino a seguir, según Torrijos, es que el liberalismo "se dedique a sacar de la contienda electoral al uribismo y muestre en qué se diferenciará cuando lleguen las elecciones de 2010".

En la oposición
Para Jaime Castro, en los últimos acontecimientos se están equivocando ambas partes, pero más el Partido Liberal.

En el caso del Presidente, corre el riesgo de perder su posición como representante de una Nación; pero la oposición "tiene la obligación de confrontar al Gobierno en cuanto a los programas, proyectos y las políticas que ha hecho y no se ve que eso se esté haciendo. Se dedicaron a otras cosas".

Castro y Torrijos coinciden en que el liberalismo "sucumbió en una empantanada política, distractora, pues el Gobierno le casa pelea y el liberalismo cae en la trampa, y eso la convierte en una oposición sin poder, sin una alternativa distinta".

De hecho, ambos coinciden en que la carta en juego son las elecciones presidenciales, que tal vez podrían potencializar a Gaviria como la carta fuerte de la oposición contra el uribismo.

Castro, uno de los hombres más cercanos a Gaviria tiene claro que "éste aspira a ser candidato en 2010, siempre que Uribe no lo haga. Si Uribe es candidato, Gaviria no se le lanzará".

Torrijos, que comparte ese pensamiento, agrega que "de esa decisión no sólo está pendiente Gaviria sino el resto de interesados a la Presidencia".

El analista y politólogo Pedro Santana, director de la Corporación Viva la Ciudadanía, dijo que todo se trata de una "cortina de humo del Gobierno. La parapolítica está en el trasfondo, es el telón de todo el escándalo. Pero ahí lo que debe decirse es que tanto el Gobierno como el liberalismo están untados" (ver nota anexa).

A diferencia de Torrijos y Castro, Santana cree que el debate no se debe apagar. Por el contrario, piensa que hay que responder a cualquier reacción del Gobierno y esperar a que los escándalos de la parapolítica empeoren las cosas.

"La oposición no se puede quedar callada con relación a los ataques infundados, porque Uribe en la medida en que se suban las investigaciones sobre sus círculos cercanos, seguirá sacando trapos viejos y no podrá tapar la realidad con un dedo", añadió Santana.

Pero en algo coinciden Santana y el analista Rafael Nieto: ambos le apuestan a que "la mejor defensa es el ataque".

Nieto recuerda que desde el primer día de Gobierno, el Presidente es objeto de ataques de una clase de rumores sobre su cercanía con grupos armados ilegales, pero "hay que mostrarle a la opinión pública que esta es una polémica útil".

Pero mientras todo esto sucede, los analistas recomiendan a Uribe, Gaviria y Cristo, cumplir con los requerimientos mínimos de una polémica: el respeto y evitar señalar al contrario como un delincuente.

Lo cierto es que por ahora, suena complicado que cualquiera de los tres saque la bandera blanca del vicepresidente Francisco Santos.