Histórico

El peor susto de sus vidas

JORGE PACHÓN Y Liliana Londoño son dos de los miles de colombianos que vivieron minutos de pánico durante el terremoto en Chile.

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01 de marzo de 2010

Cuando la magnitud de la tragedia en Chile alcanza ya los 723 muertos y se conocen nuevos datos de desaparecidos, también surgen las historias de lo que pasó ese fatídico sábado en la madrugada.

Jorge Pachón, un bogotano que reside en Chile, compartió lo que vivió ese día.

Él había decidido viajar el viernes a Valdivia, sur del país austral en compañía de su novia. Allí llegó a la casa de los familiares de su pareja. Ese sábado, mientras dormían, un movimiento inusual interrumpió su sueño.

El miedo se apoderó de ellos, que intentaron salir de la habitación y correr hacia la calle. Sin embargo, la fuerza del movimiento les impedía desplazarse fácilmente.

"Nos chocábamos por los corredores buscando salir de la vivienda", relató Jorge.

"Era un primer piso y aún así se sintió súper fuerte", agregó.

Para Jorge y sus acompañantes, esos dos minutos fueron eternos, pero el pánico no terminó con el fin del terremoto, pues se activaron las alarmas de tsunami en la zona.

"Acá hay un río que desemboca en el mar y el nivel subió bastante. Todo era miedo y confusión", contó.

Sobre sus demás amigos colombianos, Jorge indicó que se encontraban bien. Salvo uno que perdió su vivienda en Santiago.

"El regreso a la capital se nos ha dificultado porque la empresa de transporte no está viajando todavía y si nos aventuramos a viajar por otra, el trayecto se nos hace cinco horas más largo y estamos a diez horas de distancia", explicó el bogotano.

Otra colombiana que sufrió la furia de la naturaleza fue Liliana Londoño Rendón, una manizalita que hace sólo un año llegó a Chile para ejercer allí su profesión de médica veterinaria.

"Vivo sola en un piso 18. Eran las 3:30 de la mañana. Sentí un movimiento fuerte y me levanté. Logré llegar al marco de la puerta de mi habitación y me sostuve ahí", manifestó Liliana.

La joven dice que el movimiento no se detenía y agrietó varias zonas de su edificio.

"Creo que fueron más de dos minutos. Lo primero que uno piensa es en la familia. Sentí resignación. Me había dado por vencida y creí que iba a morir", narró.

Para Liliana, la mayoría de chilenos asumieron la situación con mucha calma, pero los extranjeros fueron presas de la desesperación.

"Los chilenos son muy calmados. Personas muy tranquilas que saben cómo actuar. La mayoría de imprudencias las cometimos los extranjeros. Lo único que quería en esos momentos era bajar y salir".

Después Liliana comprendió que eso no es lo más adecuado en estas situaciones.

Tras el terremoto, la joven colombiana evacuó por precaución el edificio. Al día siguiente, las autoridades verificaron si la estructura poseía algún daño que conllevara su colapso y concluyeron que no era peligroso para sus inquilinos regresar.

Liliana volvió, pero las réplicas la mantuvieron en vilo. "El domingo se presentó otro movimiento de 6,0 grados que me asustó muchísimo", dijo.

Ayer las cosas cambiaron y Liliana pudo estar más tranquila.

Esta colombiana concluyó el diálogo diciendo que "en momentos así uno se da cuenta de que lo más importante son los seres queridos y las demás cosas pasan a un segundo plano".

De otro lado, el Gobierno colombiano ratificó que son más de 12 mil los nacionales que viven en Chile, y que aunque no todos han podido comunicarse con sus familiares y seres queridos, no hay ningún reporte de víctimas fatales.

Asimismo, un avión militar partió ayer hacia Santiago con unos 150 chilenos que no habían podido regresar en vuelos comerciales tras el terremoto.

En la aeronave viaja también un equipo del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres de Colombia, que será el encargado de detectar las necesidades de Chile y coordinar la ayuda que se ofrecerá al país austral.

A su regreso serán repatriados 110 colombianos que tampoco pudieron volver a su país tras el cierre del aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile.