El precio del oro brilla
Frente a unos mercados financieros convulsionados, el oro se ha convertido en un refugio para los inversionistas. Los recientes eventos en la eurozona y Estados Unidos llevaron a un récord histórico en su precio. Esto ha creado un ambiente propicio para impulsar el desarrollo de la minería del oro, en la que Colombia tiene un importante potencial.
Desde finales de la década pasada el mundo económico y financiero se ha visto marcado por la incertidumbre y la inestabilidad. La gran recesión de 2008, junto con sus secuelas y eventos consiguientes, como la crisis en los países de la eurozona, han generado un ambiente de nerviosismo y temores entre los inversionistas, las autoridades económicas y la gente del común.
En medio de este ambiente, el oro se ha revelado, de nuevo, como un refugio seguro. Más aún, hay quienes piensan que, en esta coyuntura, este ha actuado como una divisa. Aunque a mitad del siglo pasado se pensó que con los acuerdos económicos logrados luego del final de la Segunda Guerra Mundial el oro desaparecería del escenario monetario, hoy, en los primeros años de este siglo, el mítico metal vuelve a ser, como lo ha sido históricamente, una inversión segura frente a los convulsionados y riesgosos mercados financieros.
Estas circunstancias han llevado a que el precio del oro haya presentado, durante los últimos años, una tendencia alcista que ha producido, en estos días, un récord histórico de 1.610,70 dólares la onza. Los recientes eventos en Grecia y en otros países europeos, junto a la incertidumbre que se ha generado en Estados Unidos frente a las negociaciones que se llevan a cabo entre el Congreso y el Gobierno, respecto al aumento del techo de la deuda, incrementaron los temores y, en consecuencia, el oro se valorizó.
Tradicionalmente, a este metal se le ha visto como un símbolo de prosperidad. También ha cumplido el papel de reserva única de valor, no obstante que no genera, como sí lo hacen otros activos financieros, flujo de caja. Además que, contrario a otras inversiones, no está ligado a un emisor que tiene el riesgo de quebrar. Todo esto lo convierte en un valor puramente especulativo. Por ello no deja de ser paradójico que, en el momento presente, el oro sea, para muchos inversionistas privados, institucionales y públicos, un gran valor refugio.
Las previsiones de que la Reserva Federal estadounidense pueda mantener una política monetaria expansiva con tasas de interés bajas, hacen atractivo invertir en oro. Además, hay preocupaciones respecto a un aumento de la inflación en muchos países. La confluencia de estos dos fenómenos hace de este metal un mecanismo idóneo de cobertura contra ambos riesgos. Adicionalmente, muchos bancos centrales lo están sumando a sus reservas.
De esta manera, aunque no existe total consenso sobre la suerte futura del precio del oro, muchos analistas piensan que este se mantendrá alto durante este año y que en 2012 deberá alcanzar su mayor valor. Otros piensan que lo que se está viviendo es una burbuja que muy pronto se va a desinflar.
A todas estas, las empresas productoras de este mineral están activas buscando incrementar las exploraciones y la oferta, y Colombia es uno de los países donde algunas de ellas, como las multinacionales AngloGold y GreyStar, han puesto sus ojos. Igualmente, Mineros S.A. ha anunciado que invertirá 140.000 millones de pesos en sus planes de expansión este año.
Esto, sin lugar a dudas, constituye un escenario favorable para impulsar la locomotora de la minería, pero genera preocupaciones en materia ambiental, social y de orden público, que obligan al Gobierno a fortalecer las políticas y las instituciones sectoriales para que, al final, este ambiente propicio se transforme en desarrollo y bienestar para las regiones productoras de oro y de progreso para el país.