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EL QUE CALLA OTORGA

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02 de agosto de 2014

Todo aquel que tiene un comportamiento silencioso se hace cómplice y partícipe de los actos con los que necesariamente podría estar en desacuerdo y recibiendo por ende las consecuencias funestas que estos pudieran acarrear.

Hablo de los líderes que ha habido y que aún quedan en nuestro país, que con su inteligencia, liderazgo y gran preparación a través de muchos años, han sabido manejar grandes empresas en la banca, la industria, el comercio etc. Líderes que conocen su misión, su deber y saben para dónde van, hacia dónde llevar a sus empresas y a sus dirigidos.

¿Dónde están?

¿Dónde está también la juventud?, pero no aquella que se educa en universidades con profesores de sesgo de izquierda y que llegan al Congreso o al Poder Judicial con grandes ínfulas de grandeza oprimiendo y llevándose de paso a todo el que trata de oponerse a sus intereses mezquinos donde no prima el bien común sino el individual.

Hablo de la juventud con gran entrega, jóvenes comprometidos con su familia, con sus empresas, y de gran preparación académica pero con la apatía normal que deja en un joven la corrupción, los malos manejos del poder y la burocracia de algunos de nuestros políticos.

Para algunas personas es muy fácil ser alcaldes, gobernadores y hasta jefes de Estado.

Llegó la hora de utilizar las armas más eficaces: La inteligencia y el conocimiento, y prevenirnos contra las bombas y la metralla, las armas de la ignorancia. También es hora de hablar sin miedos y opinar, no sea que más tarde seamos silenciados.