“El que trabaja tiene derecho a cobrar”: Zapata
Pasaron cinco años para que Daniel volviera a la Selección Colombia de patinaje. Va por la gloria en Argentina.
Una viejo adagio popular dice que "el éxito no se mide por las victorias, sino por las veces que se consigue levantarse de las derrotas", y en el caso del patinador Daniel Zapata esta figura se acomoda a la perfección.
Los fracasos que ha tenido el fondista antioqueño le han causado dolor, no lo niega, pero también reconoce que gracias al apoyo de su familia y el club de Envigado, su mente se fortaleció y sus sueños de triunfar nunca se esfumaron.
En el Mundial de Gijón, España 2008, Daniel logró subir al podio en dos ocasiones, luego de ser tercero en eliminación pista y revelos ruta.
Su sed de triunfo aumentó desde aquel momento, y con entrega comenzó a entrenar para volver a integrar un elenco tricolor y de paso conquistar el ansiado oro. Pero al comienzo la suerte no estuvo de su lado, ya que siempre que llegaba a un Selectivo perdía su cupo por milésimas de segundo ante otro compatriota.
"El nivel en Colombia es muy alto", dice el corredor, quien el año pasado tuvo una lesión que por poco lo hace colgar sus patines definitivamente. En un Nacional, en Tuluá, se fracturó la clavícula, luego se recuperó, y ocho meses después, durante una concentración en Rionegro, volvió a sufrir la misma lesión. Un duro golpe cuando pensaba que su suerte iba a cambiar.
"El que trabaja tiene derecho a cobrar", esa es la frase que acompaña siempre a Daniel, quien después de cinco años logró recoger los frutos a su esfuerzo, al obtener un lugar en el combinado patrio que actuará en el Mundial de Rosario, Argentina.
"No es un triunfo lo que conseguí, pero sí un paso importante para obtenerlo, siento una alegría inmensa de volver a vestir el uniforme de mi Selección", dijo el hijo de Luz Miriam Martínez y Juan Carlos Zapata.
"Daniel es un ejemplo en el patinaje gracias a su constancia, disciplina, dedicación y amor por el deporte", dice sobre el deportista Iván Vargas, entrenador nacional, que agregó que su convicción de lo que quiere en la vida es lo que ha hecho que se levante de la adversidad.
A sus 23 años de edad, Daniel indica que la perseverancia fue lo que le permitió seguir adelante. "Hay que luchar hasta el final, hasta que no se pueda más", y gracias a su deseo de dejar huella, Daniel se aferra a la ilusión de conseguir la gloria mundial.
"Tenemos un compromiso grande, que es defender el título en Argentina, pero sabemos que el duro entrenamiento nos permitirá llegar de la mejor manera para lograr importantes resultados".
Sin mirar el pasado, y enfocado en su presente para gozar de un buen futuro, Daniel trabaja sin descanso, ya que tiene la firme convicción que cuando hay salud y deseo, los sueños sí se pueden cumplir.