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El regalo que todas quieren

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09 de mayo de 2011

Quería escribir acerca del Día de la Madre, un tema algo trillado y hasta un poco aburrido, por lo que no me había animado a hacerlo. 

Sin embargo, y por esas casualidades de la vida, me encontré un maravilloso artículo en la Revista YA del diario chileno El Mercurio, el cual literalmente me llegó al alma.

"Por parir, las mujeres tienen infinitos daños colaterales", tituló Josefina Licitra, citando una frase textual de su entrevistado, el médico ginecólogo argentino, Mario Sebastiani, quien acaba de publicar su último libro "Lo que nadie te contó, embarazo y posparto".

Con ese título, y siendo una madre novata, me detuve a leerlo, encontrando para mi sorpresa una realidad oculta y poco comentada, y es que ese momento tan maravilloso en el que nos convertimos en madres, tiene matices, dolores, consecuencias y cambios tan radicales que el solo hecho de resumirlos es agotador, como lo es en general la vida de la nueva mamá.

Entre recuperación posparto, amamantamiento, pañales, cólicos y llantos, se asoma la tan famosa depresión, a la que también hay que pararle bolas, eso sin hablar de la casa, el marido, las visitas y todo lo demás. ¡Que hay que bajar de peso pero mantenerse bien alimentada, dormir muy poco pero que no se noten las ojeras, ir al trabajo y retomar el ritmo, y ¡ay! de que se nos olvide comprar  la crema para la pañalitis!

Y como si esto fuera poco, hay que mantenerse bonita, bien arregladita y con una sonrisa de oreja a oreja, porque la familia se creció y ahora somos felices madres.

Así, pues, estoy totalmente de acuerdo con el doctor Sebastiani cuando habla de los daños colaterales que implica ser madre, sobre todo de lo mal que hacen las culpas que socialmente nos han sido impuestas cuando preferimos partos sin dolor, o rellenos en vez de leche materna.

Y aunque no todo es color de rosa, el hecho de ser madre es realmente maravilloso. Eso sí, tenemos que aprender a reírnos de nuestra nueva y caótica realidad, la cual llegó y se instaló para quedarse.

Así pues, creo que el mejor regalo para una mamá (novata o no), sería un día para nosotras, un día en que podamos hacer lo que nos dé la gana, dormir hasta tarde, leer ese libro que tenemos  hace 5 meses en la mesa de noche, salir con las amigas, tomarnos un traguito, pero eso sí, llegar a la casa bien tempranito -con el periódico y la leche-