Histórico

El reto de la Alianza del Pacífico

El gran reto colectivo que nos plantea es saltar de lo protocolario y lo político, a construir, con visión y disciplina, una economía exportadora, eficiente, importante y competitiva.

22 de mayo de 2013

Los procesos de integración en América Latina tienen una historia tormentosa, con más fracasos que resultados.

La Comunidad Andina (CAN) registra, por ejemplo, un rezago deprimente en todos sus objetivos, pues nunca se ha visto como una opción supranacional prioritaria para el progreso económico de la región. Por el contrario, ha sido un proceso imperfecto, de importancia relativa, pues desde el comienzo se ha visto contaminado negativamente por las diferencias políticas de los gobiernos y de los gobernantes de turno.

Los ímpetus expansionistas del caudillo venezolano Hugo Chávez empeoraron este panorama en los últimos 14 años, no sólo con nuevos y considerables obstáculos a la CAN sino con el impulso de otras aventuras integracionistas, dominadas por el radicalismo político, como el Alba y Unasur.

La Alianza del Pacífico, cuya cumbre presidencial comienza hoy en Cali, es un mecanismo de integración económica y comercial que ofrece todos los instrumentos y posibilidades para transformar profundamente esta mala historia.

Como titulamos en nuestra primera página de ayer, el núcleo de la alianza es el "club de los países que más crecen" en la región: 5 por ciento en 2012 (el promedio mundial fue 2,2 por ciento).

Chile, Colombia, México y Perú son homogéneos en cuanto a su naturaleza democrática, eligen periódicamente a sus mandatarios y tienen normalidad y estabilidad en sus instituciones.

Desde el punto de vista económico agrupan el 36 por ciento de la población y aportan el 35 por ciento del PIB total de América Latina y el Caribe. Representan una tercera parte del comercio de la región con exportaciones por USD 369.231 millones e importaciones de USD 352.310 millones en 2012. Y reciben el 26 por ciento del total de flujos de Inversión Extranjera Directa de América Latina y el Caribe.

El objetivo principal de la Alianza es avanzar hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre los cuatro países. Impulsar el crecimiento, desarrollo y competitividad de sus economías. Y ser plataforma de articulación política, integración económica y comercial y de proyección al mundo, con especial énfasis en el Asia Pacífico una región que representa el 54,5 por ciento del PIB mundial y el 46 por ciento del comercio global.

Para Colombia, la Alianza del Pacífico alivia en parte las consecuencias de no haber sido admitidos hasta ahora en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y es a futuro un elemento adicional para lograr la admisión.

Considerando que todos los miembros de la Alianza del Pacífico tienen a su vez TLC con Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, la integración servirá también como bisagra de articulación con el Atlántico.

Como ocurre con otros procesos en marcha (la meta es tener 16 TLC con 50 países en 2014), lo clave ahora, internamente, es concretar y aprovechar las múltiples oportunidades que ofrece la alianza.

Tanto las débiles condiciones de competitividad del país como la política industrial y agrícola vigentes, han mostrado poca eficiencia para tener una oferta de exportación respetable, lo cual es palmario en los pobres resultados del primer año del TLC con Estados Unidos.

El gran reto colectivo es por ello saltar de lo protocolario y lo político, a construir, con visión y disciplina una economía exportadora, eficiente, importante y competitiva.