Histórico

El "revolcón" cubano tiene de fondo la mano de Fidel

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03 de marzo de 2009

Cuba tuvo ayer un despertar agitado. El Gobierno, transformado por Raúl Castro, amaneció sin caras conocidas y en medio de implicaciones de "traición y desconfianza" hacia hombres que eran vistos fieles al régimen de la isla.

La modificación de 11 de los 26 ministerios, incluida la remoción del joven canciller (y estrella fulgurante del gobierno de Fidel) Felipe Pérez Roque y del secretario ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage, causaron impresión dentro de Cuba.

Si bien la movida se analizó como una actitud de Raúl, su hermano Fidel dio ayer el puntillazo final cuando se refirió a Pérez Roque y a Lage (que fueron en el pasado asistentes personales suyos) como funcionarios que cumplieron un "papel indigno". Cuba vio el anuncio estupefacta.

Pero, más allá del show, ¿qué tan trascendental fue la decisión que tomó Raúl? ¿Significa realmente un cambio en la forma de gobernar a Cuba?

Aunque Fidel anunció que los cambios le fueron consultados, Raúl acomodó el gobierno con la intención de tener hombres afines más a él que a su hermano. Sin embargo, el estilo de gobierno no se modificará demasiado.

Ayer, luego de la presentación de los nuevos ministros, el gobierno dejó en claro que no se busca un cambio de política y que los nuevos funcionarios son del Partido Comunista, militares y viceministros promovidos.

Entre los cambios más reconocidos está la llegada del vicecanciller Bruno Rodríguez en reemplazo de Pérez Roque y Lina Pedraza, del Partido Comunista ahora como ministra de Finanzas y Precios.

Según el profesor de ciencias políticas de la Universidad de la Florida Eduardo Gamarra, lo que hizo Raúl puede ser visto como un cambio que viene, incluso, desde antes de que Fidel enfermara y que está enfocado a la apertura de la isla pero que se espera no sea demasiado brusco.

Fidel y Raúl quieren dejar muy claro que las esperanzas de una mayor apertura están lejos de suceder.

El régimen sigue su curso y los hermanos responden a una misma formación que actúa con la convicción de que el último medio siglo en Cuba fue exitoso y la política debe seguir con la menor cantidad de modificaciones. Cambios que no afecten su "estilo" de gobierno.