El ruido de la noche
Las noches en el Valle de Aburrá son alegres, pero bulliciosas, como lo comprueban las mediciones de los niveles de ruido en zonas de rumba y sitios aledaños.
Son numerosas las voces que se levantan para exigir de los establecimientos comerciales el cumplimiento de las normas y que además, para beneficio del vecindario, procedan a insonorizar sus locales, para que la fiesta se goce adentro y no afuera, cuando lo que quieren los vecinos es dormir.
En Medellín se duerme con altos volúmenes de ruido, de hasta 75 decibeles en zonas residenciales. Y obviamente no es un sueño tranquilo y por eso la exigencia a que las autoridades sean más estrictas y destinen el personal necesario para hacer los controles en aquellos sitios identificados como los más neurálgicos.