Histórico

El silencio es la risa de mimos y payasos

Empieza el Festival Internacional de Mimos y Clowns, hay diferentes actividades en la ciudad toda esta semana entre culturales y académicas. Ayer en el Circo Medellín se hizo un espectáculo especial por la salud de Elkin Mimo.

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20 de noviembre de 2011

Seguramente si hubieran palabras el regocijo del público no sería tal. Taciturno, el mimo en tarima no tiene más cara que el lívido maquillaje, su humor, un lenguaje que perduró entendible después de la torre de babel.

Hermanos, el mimo y el payaso, comparten escenario por turnos en la edición número catorce del Festival Internacional de Mimos y Clowns. El primero tiene el silencio como gran aliado, la imitación es la herramienta de la que echa mano. El segundo, más que una nariz roja, es un espíritu, el espíritu del niño, del inocente, de la naturalidad, incluso de la torpeza. Los dos encuentran, al parecer, un lugar común en las mentes de los espectadores.

Adelante, en el Circo Medellín, ese que se levanta como una carpa azul en el costado que da a la avenida Guayabal del Cerro Nutibara, el grupo de payasos y mimos de esa fundación simulan a un domador y dos caballos, y la gente ríe con los disparates que ocurren. Así, con humor, se reunían fondos para cubrir los gastos hospitalarios de Elkin Mimo, uno de los payasos que ha forjado esta cultura en la ciudad y quien por estos días, en palabras Hader Guerra, director del Festival, "la salud no lo acompaña".

La actuación, que es lo que hacen los mimos y los payasos, es un arte antiguo y que surge en la plaza pública, del pueblo y para el pueblo. Sin embargo, en el común de la gente no es tan cotidiano y los circos de ahora, con animales, le roban espacio a la improvisación y la sorpresa que le da un artista a la escena, y es precisamente ese uno de los propósitos que tiene el Festival, "nos falta mucho apoyo, aunque aquí tenemos muchos patrocinadores, la Alcaldía, EPM, centro comercial Premium Plaza y muchos otros, pero es el apoyo de la gente, la importancia del aplauso".

Pero la carpa ayer estaba llena. Los aplausos no escasearon, cientos de grullas colgaban de las bases haciendo una letanía silente de papel, consecuentes con la leyenda japonesa que dice que a quien haga mil grullas de papel se le concede cualquier deseo, la oración era una, la salud de Elkin Mimo.

Además de esta buena causa, el Festival Internacional de Mimos y Clowns, es una oportunidad para los artistas, así lo cree Paula Malik, payasa bogotana, "este es un espacio muy importante, quizá el más importante del país".

Carlos Álvarez, uno de los mimos de más reconocimiento en el país, y quien hizo la inauguración del Festival el sábado, celebra que toda esta semana hasta el domingo siga la programación, pero coincide con Hader, todavía falta apoyo de la ciudad, que las personas se dejen seducir de una buena carcajada.