Histórico

El Silencio y Villa Diana fueron preludio

HACE 33 AÑOS Amagá vivió una tragedia similar. En esa ocasión colapsaron las minas de El Silencio y Villa Diana. Hasta el Rey de España envió sus condolencias.

Loading...
18 de junio de 2010

Las imágenes de ese 14 de julio de 1977 se revivieron ayer. La película volvió a pasar con una crudeza tal que ni la ficción habría podido recrearla con tanta cercanía.

Aquel día y los que siguieron, en aquel año de finales de los setenta, dejaron a Amagá en blanco y negro, sin asomo de color, con campanas repicando y con lágrimas que no podían contenerse.

Las brigadas empuñaron en sus manos lámparas de pilas para iniciar el rescate, las familias llegaron queriendo saber de esposos, hermanos e hijos, y los cuerpos iniciaron su salida dolorosa por el socavón de 2 mil metros de profundidad.

El viernes 15 de julio de 1977 se anunció en los medios que más de un centenar de personas habían quedado atrapadas en las minas El Silencio y Villa Diana, propiedad de Industrial Hullera S.A. Se habían rescatado 80 cadáveres y los titulares insistían en que se trataba de un duelo nacional.

Acumulación de gases, explosiones y desplome de tierra y piedras terminaron con las vidas y fueron las causas que tomaron más fuerza. Más coincidencias trágicas que repiten la pesadilla.

En las crónicas de prensa se dijo que en esa fecha de julio, que marcó a la población, a eso de las 4 de la madrugada, las detonaciones se sintieron fuertes, que el lugar se envolvió en un humo espeso, seguido por una gran oscuridad. Luego, "se escucharon lamentos", confirmaron los reporteros.

Las labores
En ese Amagá de 1977 se agotaron los ataúdes. El viernes 15 de julio se realizó el sepelio colectivo de 60 víctimas, con una multitud que fue llegando a la plaza principal de la localidad.

"Un triste amanecer sorprendió a los dolientes sentados en el umbral de las puertas, mirando hacia un ataúd que, en medio de cuatro cirios, se levantaba como un fiel testimonio de la tragedia que envolvía a gentes humildes", escribió en una página de este diario José Roberto Jaramillo Moreno.

Casi todos los que fallecieron vivían o habían nacido en Amagá y estaban entre los 25 y 40 años.

El sábado 16, el alcalde encargado de la localidad, Bayardo Rodríguez, informó que las labores de rescate que se cumplían en los socavones de El Silencio y Villa Diana se suspendían por orden del Gobierno Nacional.

Varios de los que participaron en estas actividades estuvieron a punto de perder la vida, por asfixia. Alcanzaron a rescatar 84 cadáveres, ignorando cuántos más quedaron sepultados allí.

Las condolencias llegaron hasta del Rey de España y la huella de lo acontecido quedó marcada en Antioquia como uno de los momentos más terribles en su historia.

En años más recientes, otros hechos en las minas de este lugar removieron los sentimientos de tristeza que ya habían partido el corazón ese jueves de julio. Pero ayer, de nuevo, todo quedó en blanco y negro; 33 años después, el dolor revivió con más fuerza.