Histórico

El silencioso paso de la vida

25 de marzo de 2009

¿Qué es la vida? ¿Cuál es su sin sentido? Ni siquiera Jáder Guerra sabe y, sin embargo, se atrevió a montar un espectáculo de mimo y teatro acerca de semejante enigma.

Es extraño que un mimo incursione en un montaje teatral de tan largo aliento, en el que, como en la película El curioso caso de Benjamin Button, basada en un cuento de Scott Fitzgerald (1896-1940), un personaje empieza su excursión por la vida a partir de la muerte y, en una marcha que podría explicarse como hacia atrás, si nos basamos por el movimiento de las manecillas del reloj, va volviéndose joven y adolescente y niño, hasta nacer y llegar al momento de la fecundación.

"Pensé este drama en 2006 y lo presenté en el programa de Becas de Creación, de Secretaría de Cultura Ciudadana, pero ese año ganó La Naríz, de Edwin Mimo".

De modo que tras perder por una nariz, lo guardó un año y volvió a reformularlo en 2008, de la manera referida, o sea, al revés, y ganó.

Fuerza dramática
En este espectáculo, Jáder combina técnicas de mimo, con teatro negro. No tiene textos, sino que las imágenes van contando la historia.

"Decidí renunciar a terminar con el momento de la muerte, que a los actores nos gusta tanto, por ser de tanta fuerza dramática, y tratar de imprimirle una fuerza similar a los del nacimiento y la fecundación, sin caer en la pornografía". Ni en la tediosa representación científica.

Acude, más bien, en este punto a la danza, con cuatro bailarines en escena, que representan a los espermatozoides acercándose y cortejando al óvulo.

Pero más que representar esos momentos que parecen obvios en la vida: la lenta vejez, la alegre juventud, la explosiva adolescencia y la risueña niñez, Jáder pretende hacer reflexionar a los espectadores sobre temas que dominan el mundo de hoy: el fanatismo por el dinero, la longevidad y la muerte, el amor y la educación.

Sin embargo, "es un montaje teatral que no da respuestas -explica el artista de la pantomima-. En cambio sí genera preguntas".

Es un homenaje desde la risa a esa aventura que es la vida, como le enseñó su maestro y el de todos los de su arte: Charles Chaplin.