Histórico

El sorprendente tigrillo y las famosas chuzadas

Loading...
15 de julio de 2010

En las siguientes 500 palabras debe quedar muy claro que ni el tigrillo ni sus parientes trabajan para ninguna central de inteligencia colombiana ni extranjera.

Señor juez: no soy culpable de los cargos que se me imputan. Antes, por el contrario, creo con todo respeto que el que debe recibir una compensación soy yo. ¿Que cómo comenzó todo? La historia es larga, pero interesante.

Vivo en la amplia región amazónica. No olvide usted que cada día se hace más y más corta. Del lado colombiano, se han perdido ya algo así como 40.000 hectáreas. Bien, la supervivencia en lo profundo de la selva, para no encontrarnos con los humanos, que no dejan títere con cabeza, es muy dura.

Con el paso de los años, hace mucho algunos parientes lejanos como el puma, el ocelote, el jaguar y yo, tuvimos que idearnos una manera adicional para ganarnos la vida. Sabido por todos nosotros lo sabrosos que son los micos tamarinos (Saguinus bicolor), comenzamos a imitar sus llamados, de tal modo que cuando alguno de ellos caía y se acercaba, era pan, perdón, mico comido.

Todo iba bien, hasta que un día, unos señores investigadores que trabajan para la Wildlife Conservation Society y la Universidad Federal del Amazonas, estudiando los tamarinos, que están en peligro de extinción, valga aclarar que no por nuestra culpa sino por la acción de los humanos, pues nosotros sólo matamos para comer, no por diversión ni para vender nada, pues esos señores, entre quienes están Fabiano de Oliveira Calleia y Fabio Rohe, se dieron cuenta de nuestra treta y lo reportaron al mundo en un artículo de la revista Neotropical Primates. Tras muchos años de mantener nuestro secreto, fue revelado por la ciencia.

¿No le parecemos muy listos? El mismo Rohe dijo a periodistas que le preguntaron que "los felinos son conocidos por su agilidad física, pero esta manipulación vocal indica una adaptación psicológica que amerita más estudios".

Señor juez: no somos culpables de chuzar los llamados de los tamarinos. Nuestro caso es un bonito ejemplo de evolución, en la lucha por la supervivencia. Considere que no somos los únicos. Sabrá, supongo que es muy instruido, que las mariposas nocturnas tigre emiten un sonido parecido al de otras mariposas que a los murciélagos les saben muy mal, logrando escapar de su destino si no hubieran aprendido tal técnica. ¿No sabe de una vecina nuestra, una mariposa amazónica que imita los colores de otra que tiene espinas para defenderse? No crea que pretende infiltrarse en los organismos de seguridad. ¿Y no conoce el caso de una orquídea que expele el olor de una abeja hembra, para que los machos al intentar copular con ella, la polinicen y aseguren el futuro de la especie? No crea que es una depravada.

Ya escuchó mis argumentos, señor juez. Nada tengo que ver con las chuzadas. Tampoco mis parientes ni vecinos del bosque. Yo, el tigrillo o marguay (Leopardus wiedii) sólo uso mis habilidades para asegurarme la vida lejos de quien de verdad me podría chuzar: el hombre.