El sortilegio de la Pascua
A veces sueño despeñándome. Nunca he tenido la dicha de despertar en el abismo. De Dios. Sólo un hombre, Jesús, llegó hasta allá, hasta el abismo de Dios.
O Isabelita con este anhelo: "Sumérgete en mí para que yo me sumerja en ti hasta que vaya a contemplar en tu luz el abismo de tus grandezas".
A mí me queda tan sólo la nostalgia de las altas vigilias de la noche.
También sueño no rara vez volando. Cuando estoy a punto de hender el espacio infinito, mis alas me devuelven al punto de partida. No las encuentro al despertar, mis alas. Me queda el gozo de haber soñado.
Sortilegio es el atractivo irresistible que una persona o cosa ejerce sobre alguien. Eso me pasa con la Pascua, que me resulta cada vez más eso, sortilegio, atracción irresistible. Más de una vez, sin alas, mi corazón vuela por el mundo infinito del que pasa.
Pascua viene de pasar. El verbo pasar esconde todos los secretos de la creación, como si su patria fuera la fascinación. Ya es fascinante el verbo pasar en las 64 acepciones que trae el diccionario. Al que va de una parte a otra le pasan cosas. Me encanta que un amigo me diga al despedirme: que te pasen muchas cosas buenas. Y me encanta contarle al regresar lo que me pasó.
Después de Semana Santa celebramos la Pascua de Resurrección, y a los cincuenta días, la Pascua de Pentecostés. Dios vive pasando por la vida del hombre y de la creación. A S. Agustín lo estremecía la Pascua, el paso de Dios.
"Temo a Jesús transeúnte", se decía una y otra vez. Se esmeraba en que no pasara de largo.
Los Peregrinos de Emaús caminan, conversan, se sorprenden, se miran, avanzan, pasan. De repente les arde el corazón. Al partir el pan se quedan ensimismados. No saben qué les pasa. Siendo los mismos ya son otros, con la nostalgia infinita del que ha pasado dejándolos en llamas. Todo lo que miran se vuelve llamarada. Al peregrino le pasan cosas.
"Mil gracias derramando / pasó por estos sotos con presura / y yéndolos mirando / con sola su figura / vestidos los dejó de hermosura" , dice un cantar místico.
Pasó. Apresuradamente. Por el rastro de su paso se rastrea su grandeza, potencia y sabiduría. Sortilegio de Pascua, sortilegio de pasar. ¡Felices pascuas! ¡Que te pasen muchas cosas buenas!
* Monticelo, Centro de Mística